Nuestra humana la llevó junto a su crías, a su casa a 400 kms al sur de aquí.
Aquí está en su rincón temporal, mientras sus humanos ordenan la casa. La pobrecita reconoció olores y se sintió por fin en casa.
Mi humana la puso en engorda altiro, harta comida, delicias para gatos, cariños… la pobre estaba esquelética. Menos mal que empezó a comer.






3 comentarios
.. que hermoso final de la historia.. o es el principio..?….
en fin, señora Sussy e hijitos que sean muuuuuyyy felices en esa –casa nueva y vida nueva–
¿Entonces Sussy no es pariente de Manchita? Se parecen mucho… 🙂
No. Yo vengo de un barrio de rancio abolengo. La Sussi… bueno, igual vivía en París (en la calle París)…
En realidad, quien sabe. Nuestras manchitas son muy comunes en Santiago Centro.