LA CIGÜEÑA BAJO
CONTROL
Científicos británicos acaban de desarrollar un test
capaz de predecir el potencial de fertilidad en las mujeres y,
con ello, saber si pueden retrasar la maternidad. "A partir de
los 37, la fertilidad comienza a descender drásticamente y
sólo un 5% mantiene su capacidad de fecundar naturalmente
después de los 40 y un 10% responde a los tratamientos de
fertilización in vitro".
Las imágenes de Carolina de Mónaco, cuando
dio a luz a su cuarto hijo a los 42 años, o el caso de la
actriz Susan Sarandon, quien tuvo su bebé a los 45, pueden
resultar ejemplos engañosos si lo que se quiere es postergar
la decisión de tener un hijo. Es cierto que cada vez son más
las mujeres que posponen la maternidad para consolidar una
carrera profesional, amparadas en la idea de que la ciencia
ha avanzado tanto que ya no hay problemas para concebir pasado
los 35.
"Pero no
es tan fácil. A partir de los 37 la fertilidad en la mujer
comienza a descender drásticamente y se calcula que sólo un 5
% mantiene su capacidad de fecundar naturalmente después de
los 40 y un 10 % responde a los tratamientos de fertilización
in vitro", advierte la doctora Cecilia Fabres, de la Unidad de
Medicina Reproductiva de la Clínica Las Condes.
Existen
algunos elementos que ayudan a predecir si la paciente podría
encontrarse entre este afortunado porcentaje, como el tener
antecedentes familiares de menopausia tardía. O, por el
contrario, si tiene un historial familiar de menopausia
prematura podría ser proclive a ver disminuido su potencial
reproductor antes de lo previsto por la edad.
Cuando no
existen tales pistas, el asunto se vuelve más complicado. Tras
seis años de investigación, un equipo de la Universidad de
Oxford en Inglaterra desarrolló un test destinado a solucionar
esta problemática.
Los
especialistas comprobaron que los niveles de una hormona
llamada inhibina B están directamente relacionados con la
capacidad reproductiva de la mujer o su "reserva ovárica",
como se le denomina clínicamente.
La doctora
Fabres explica que, a diferencia de los hombres, en quienes la
generación de espermatozoides se mantiene a lo largo de la
vida (cada 70 días hay una nueva producción), las mujeres
nacen con un número determinado de óvulos, que no se
regeneran.
Cuando el
feto femenino tiene 20 a 24 semanas, sus ovarios contienen
cerca de 7 millones de óvulos que se incorporan a los
folículos (cavidades que se ubican en la corteza de los
ovarios, y que contienen un solo óvulo). Mientras éstos se
forman, la mayor parte de los óvulos se atrofia y al momento
del nacimiento sólo quedan unos 600.000. Pero cuando la niña
llega a la pubertad ya ha perdido otra buena cantidad y son
menos de 400.000 cuando comienza la
menstruación.
De ahí en
adelante cada mes son aproximadamente 15 los folículos
estimulados para crecer, pero sólo uno será el elegido para
madurar lo suficiente y expulsar el óvulo que contiene. Los
otros 14 se perderán. Por eso, a medida que la mujer
envejece, su población de folículos va disminuyendo y, con
ello, su potencial reproductor.
Lo que los
investigadores han comprobado es que en la fase folicular se
libera inhibina B y, aunque aún no está clara la función que
desempeña, sí se sabe que a menor nivel de esta hormona, más
baja es la reserva ovárica de la paciente.
Existen
otros exámenes clínicos capaces de medir el potencial
reproductor de las mujeres como el nivel de FSH, hormona
liberada por la hipófisis y que estimula al ovario, por lo que
una mayor cantidad de FSH en el organismo implica una menor
capacidad de fecundar. Pero la inhibina B ha resultado ser más
efectiva. Un estudio efectuado casi simultáneamente por un
equipo de la Universidad de Ohio evaluó a 25 mujeres de entre
39 y 52 años, todas con un ciclo menstrual normal.
Los
resultados demostraron que los niveles de inhibina B en las
mujeres de entre 46 y 52 años eran sustancialmente más bajos
que en las mujeres de 39 a 45 años. No ocurrió lo mismo con el
FSH, que no tuvo variaciones entre ambos rangos etarios. "Esto
sugiere que los niveles de inhibina son una medición mucho más
confiable que el FSH", señala el doctor Douglas Danforth,
quien lideró la investigación.
El test
desarrollado por el equipo británico se basa precisamente en
esta confiabilidad de la inhibina como marcador específico y
la idea de quien encabezó la investigación, la doctora Gillian
Lockwood, es que algún día pueda incluso estar disponible como
un simple kit en farmacias. Algo que no ocurre con el FSH, que
se efectúa sólo en los pacientes que evidencian problemas para
fecundar y son candidatos para una fertilización in vitro.
"Se trata
de un aspecto muy importante en muchas mujeres, pues cuando
llegan al tratamiento de infertilidad ya no tenemos mucho
tiempo para ayudar. Generalmente dicen que no habrían esperado
tanto para tener un hijo si hubieran sabido que su fertilidad
estaba decayendo", señala Lockwood.
La doctora
Fabres explica, en todo caso, que el test no podrá ser
predictor en el largo plazo: "Es imposible que le diga a una
mujer de 30, por ejemplo, que será fértil hasta los 42. Lo que
sí establece es su potencial reproductor del momento y será
una herramienta eficaz para que ciertas mujeres no gasten en
tratamientos costosos y se generen falsas expectativas, cuando
no podrán concebir".
Lo
importante, agrega, es que las mujeres entiendan que aunque
tengan una reserva ovárica suficiente para fecundar a los 40,
un embarazo a esa edad sigue siendo igual de riesgoso. Mayores
posibilidades de hipertensión en la madre, tasas de nacimiento
prematuros más elevados y, por cierto, más alta probabilidad
de hijos con alteraciones genéticas. Esto, porque el óvulo que
se mantiene inactivo en su folículo no puede realizar los
procesos de reparación celular habituales a otras células y
aparecen las anomalías genéticas.
Las
estadísticas indican que una mujer menor de 35 años tiene una
posibilidad en 500 de tener un hijo con síndrome de Down,
cifra que aumenta a una en 100 cuando es mayor de 40 años y a
una en 50 cuando sobrepasa los 45 años.Lo que sí podría
esperarse si el test británico llega los laboratorios o
farmacias es que si una mujer se lo realiza a los 34 -por
ejemplo- y detecta que sus niveles de inhibina están en
descenso, no debería esperar demasiado para procrear, pues su
fertilidad estaría en proceso de declive. |