REPRODUCCIÓN
ASISTIDA: DESAFIANDO LA NATURALEZA
La
unión del óvulo y el espermio que la naturaleza convierte en
un nuevo ser humano no siempre se concreta en el momento
esperado. Mientras algunos lo ven como una noticia inoportuna,
hay quienes pasan meses y años ansiando la certeza de un
embarazo. Dos parejas comparten sus vivencias después de
experimentarlo todo para ser padres: una triplicó la meta y la
otra todavía espera ansiosa.
Cuando concebir un hijo se convierte en
una ilusión que no se concreta, cientos de parejas se someten
a exigentes tratamientos donde se pone a prueba su fortaleza.
No todos sales invictos. Para muchos, la experiencia se convierte
en una carga demasiado pesada que carcome su relación. Otros,
en cambio, salen más fortalecidos.
Monserrat y Alberto: trillizos después de la
batalla "Nosotros llevábamos un año de casados cuando
decidimos que queríamos esperar familia. Empezamos a tratar
como toda pareja normal, pero a los cuatro o cinco meses,
cuando no pasaba nada, comencé a creer que tenía
algo."
Así se dio
comienzo a uno de los períodos más traumáticos de esta pareja.
El médico
anunció que durante un año debían tener relaciones sexuales
por lo menos cuatro veces por semana, y que si no había
embarazo podría catalogarlos como una pareja infértil y dar
inicio a los tratamientos. Esta noticia los afectó
radicalmente, porque más que tener sexo por placer, lo tenían
por necesidad.
"Fue un
verdadero suplicio porque lo tienes que hacer cuando no tienes
ganas, cuando no tienes tiempo, cuando no tienes espacio...
porque se nos podía escapar la oportunidad de engendrar un
hijo", comenta Montserrat.
Después de
intentarlo volvieron donde el ginecólogo para insistir en que
les realizaran algunos exámenes. En ese momento corroboraron
la infertilidad, ya que Monserrat tenía una obstrucción en una
de las trompas que impedía el tránsito del óvulo. Se sometió a
una operación, pero en ese momento se dieron cuenta que
padecía de endometriosis, que es la implantación del
endometrio dentro de la cavidad pélvica.
En esta
etapa se sometió a una inseminación intrauterina, que consiste
en tomar los espermatozoides y colocarlos en el útero en un
procedimiento incómodo y doloroso.
Después de
siete intentos, el ginecólogo les sugirió que acudieran a un
especialista en medicina reproductiva. Fue como comenzar de
cero. Nuevos exámenes, más tratamientos, hormonas y una serie
de actividades que convirtieron sus vidas en un ir y venir de
experimentos, pero sin resultado alguno.
Monserrat
debía llegar tarde al trabajo, ya que debe acudir a la clínica
en diversas oportunidades y casi siempre en las mañanas.
"Comencé a llegar tres o cuatro días tarde y empezaron
inmediatamente a mirarme feo en la pega, pero uno no puede
contar abiertamente lo que le pasa".
Para la
pareja empezó un proceso de agotamiento físico y mental. Han
transcurrido dos años y lo que más los tortura es no poder
gritar que la naturaleza les está jugando una mala pasada. "Me
siento cansada, aburrida, pero más que nada por esta presión
social de no poder contar y decirle a todo el mundo, quédense
callados, estoy viviendo esto, dejen de preguntarme, no se
metan en cosas que no saben", comenta Monserrat.
Más tarde,
comenzaron con el tratamiento de Fertilización In Vitro. Este
método requiere la hospitalización de la mujer para poder
extraer los óvulos e inyectarles los espermatozoides. Luego de
36 a 38 horas, se ve si se genera o no un y embrión, que puede
ser transferible o no. Después viene el proceso de espera que
son aproximadamente 15 días. "Tuve que ponerme inyecciones
diarias y decidir cuántos óvulos quería fecundar. Si decía
diez podía tener quintillizos, pero con menos mis
posibilidades de ser madre disminuían. Fue muy estresante",
recuerda Montserrat. Pasaron dos procesos idénticos sin
resultados. La pareja comenzó a considerar el camino de la
adopción. En ese momento el médico tratante les comentó de un
nuevo método llamado SSoft, que es una mezcla de
procedimientos de reproducción asistida.
"A esa
altura ya estábamos entregados y éramos capaces de hacer
cualquier cosa... si al médico le parece, a uno también",
comenta Monserrat. De este tercer y último intento -después
de cuatro años- un nueve de noviembre de 1998 nacieron sus
tres hijos: Francisca, Joaquín y Cristián. Hoy Monserrat
reflexiona y agradece a Dios sobre el desarrollo de su
relación con Alberto que se fortaleció, creció y
maduró.
Andrea
y Héctor: En espera del milagro
Después de
dos años de matrimonio esta pareja decidió que quería un hijo
en sus vidas. Comenzaron a intentarlo, pero el tiempo fue
pasando y la preocupación creció. Andrea decidió ir al
ginecólogo y realizarse un chequeo para despejar dudas. Se le
detectó una poliquistosis ovárica en ambos ovarios. "Para
nosotros lo más difícil al principio fue aceptar que teníamos
un problema, asumirlo y tomar el valor para acudir a un médico
y explicarle lo que nos pasaba", comenta
Héctor.
Llegó un
momento en que se hicieron esclavos del calendario que rige el
ciclo menstrual. No dejaban escapar ni un sólo periodo para
poder engendrar.
Durante
tres meses Andrea mantuvo un tratamiento para controlar los
quistes que invadían sus ovarios. Aunque este tratamiento tuvo
éxito, no podía quedar embarazada. En esa etapa, el ginecólogo
les dijo que ya no podía hacer nada por ellos y que lo más
conveniente era ponerse en las manos de un especialista. "En
esta parte nosotros entramos en todo un drama emotivo y
psicológico muy malo", explica Andrea.
Hoy esta
pareja se arrepiente de haber esperado tanto tiempo para
decidir tener un hijo, controlando la natalidad con
anticonceptivos voluntariamente. Este hecho ha creado en ellos
un profundo sentimiento de culpabilidad.
"Uno se
pone muy calculador, piensa en la carrera profesional, en
disfrutar del matrimonio... esa cosa como tan rígida en
relación al tiempo, pero después te pesa. La gente suele
planificar demasiado las cosas... se asume una fertilidad que
quizás no existe", comentan.
Andrea y
Héctor analizan que en estos tres años de tratamientos con
medicina reproductiva han gastado una enormidad de dinero,
aproximadamente nueve millones de pesos.
Los dos
han sufrido un gran desgaste físico y psicológico. "Me lo he
llorado todo, los días después del tratamiento, cuando la
espera es lo único que nos queda, es horrible, me provoca
ansiedad. De hecho ahora estamos esperando ver si resultó un
tratamiento y espero impaciente que no me llegue mi periodo.
La espera ha sido, sin duda, lo más traumático para nosotros",
dice Andrea.
Esta
pareja comenzó su lucha con una serie de inseminaciones
artificiales, luego vino una intervención quirúrgica para
corregir cualquier imperfección que pudieran presentar en las
trompas y todo el aparato reproductor. Por último, llegó la
etapa del SSoft. Para Andrea la experiencia del nuevo método
no ha sido la mejor. "Este tratamiento es muy complicado, debo
inyectarme una cantidad increíble de hormonas, después viene
la cirugía y luego la espera, que es dónde nos derrumbamos.
Después de un fracaso decidimos descansar antes de volver a
intentarlo, porque realmente nos estamos
destruyendo".
Hoy en
día, después de todo lo vivido, se plantean la adopción como
una alternativa para ser padres. Pero las ganas del hijo
propio todavía no los abandona. La razón principal es que
Andrea se encuentra perfectamente, no tiene ningún trastorno
en su sistema reproductor, pero no puede
concebir.
El médico
los tiene catalogados como "caso de causa
desconocida". Andrea y Héctor se han unido más como pareja,
consideran que es incontable todo el proceso vivido hasta
ahora. Ellos siempre han asumido que el problema es de los
dos, por lo que la relación de pareja se ha transformando
lentamente en el pilar de sus vidas.
Héctor le
dice a Andrea que él se casó por el profundo amor que hasta el
día de hoy le tiene. Que no se preocupe porque Dios, un día de
estos, se va a descuidar y les mandará el hijo que tanto
esperan para consolidar su profundo amor.
Cinco
técnicas para la infertilidad
El Doctor
Gonzalo Duque, especialista en medicina reproductiva de la
Clínica Alemana, estima que hoy en día las tasas de
infertilidad manifiestan un notorio decaimiento, debido a los
avances que ha experimentado la cienciaen este tema. Para él,
la variedades de técnicas de fertilización amplían cada día
más las posibilidades de ser padres a pesar de las
complicaciones.
-¿Cuáles son trastornos de infertilidad más
comunes? -Según las estadísticas, el 40 por ciento se
debe a trastornos de la mujer, un 25 a 30 por ciento del
hombre y el porcentaje restante es una participación de ambos.
Dentro del varón la gran mayoría de las causas son problemas
como problemas infecciosos, obstrucción de conductos, mal
desarrollo del testículo durante la infancia y varicoceles.
También pueden ser consecuencias de radiaciones,
quimioterapias o cirugías. Lo importante de esto es que
aproximadamente un 15 por ciento de los factores masculinos
son bastante severos y que requieren de técnicas de
fertilización asistida. En el caso de la mujer, son
múltiples las causas. Van desde trastornos ovulatorios,
hormonales, problemas en las trompas y endometriosis hasta
causas completamente desconocidas.
-¿Cómo
se da inicio al tratamiento? -Empieza con un proceso de
estudio de cada miembro de la pareja en forma simultánea.
Cuando no se logra establecer una causa determinada que
provoque la infertilidad, se denomina de causa desconocida. En
este caso se realiza un estudio más profundo que consiste en
analizar el óvulo y el espermio en laboratorio y ver si ellos
tienen la capacidad de fecundar.
-¿Cuál
es el porcentaje de infertilidad entre los
chilenos? -Se supone que entre un 10 a 15 por ciento de
la parejas durante algún período de su vida reproductiva van a
sufrir infertilidad. Se entiende por infertilidad a aquella
pareja que trata por lo menos durante un año de tener embarazo
por vía normal y no lo logra.
-¿Cuántas técnicas de fertilización asistida hay en
Chile? -En Chile la medicina se encuentra muy
desarrollada, prácticamente contamos con todas las técnicas
que están disponibles para las parejas de todo el
mundo.
Existen
dos tipos de técnicas: las convencionales y las sofisticadas.
Dentro de las técnicas convencionales están los tratamientos
de inducción de ovulación, que consiste en darle a la mujer
una serie de medicamentos para que obtenga uno o dos óvulos.
Luego les pedimos tener relaciones en el máximo momento de
fertilidad. Otras técnicas son la operación de las trompas,
tratamientos con hormonas, tratamientos para la endometriosis,
cirugías para los trastornos masculinos y tratamientos para
controlar infecciones.
En una
segunda etapa se comienzan con técnicas más invasivas y
sofisticadas como es la Inseminación Intrauterina (IIU); donde
se le dan drogas a la mujer para que genere una cierta
cantidad de óvulos y posteriormente se le transmite al útero
una muestra espermática seleccionada cuidadosamente.
El GIFT es
un sistema que consiste en transferir los gametos directamente
a la trompa, de esta forma la fecundación se da naturalmente.
Otra técnica de reproducción asistida es la Fertilización In
Vitro (FIV); en el cual uno obtiene el ovocito y los
espermios, para luego unirlos en el laboratorio. Una vez que
se obtiene un embrión en estado avanzado, se transfiere al
útero. Luego se encuentra el ICSI, que es Inyección
Citoplasmática de Espermios; aquí a través de un microscopio
computarizado se introduce sólo un espermio dentro del óvulo.
Una modificación de este último tratamiento es el SSOFT, que
consiste en transmitir el ovocito microinyectado a las trompas
en un mismo tiempo operatorio.
-¿Es
aconsejable que una pareja tenga asistencia psicológica
durante un tratamiento de medicina
reproductiva? -Nosotros en la clínica tenemos un equipo
multidisciplinario, ya que estas son situaciones que golpean
fuertemente a la pareja y no necesariamente cuando entras al
tema de la fertilización asistida. Cuando te enfrentas a una
pareja que lleva dos años intentando tener un hijo, implica
que ellos deben asumir su infertilidad y esto es una situación
que requiere de apoyo. Por supuesto que en la segunda etapa,
cuando se comienza con un seguimiento de la pareja e incluso
se debe tener relaciones sexuales dirigidas, también se
someten a una segunda presión. La sociedad permanentemente va
creando en ambos un estado depresivo, ya que los amigos que
los rodean comienzan a formas sus familias y ellos ven que no
logran entrar en esa etapa. Cuando se someten definitivamente
a una técnica de fertilización asistida, se entra a quebrar
los esquemas tradicionales, ya que se desvincula el acto
sexual del objetivo de tener un hijo. Por último, tenemos el
caso de la pareja que se ve enfrentada a un embarazo múltiple,
con todo el desgaste, costo personal y económico que eso
significa.
-¿Cuál es
el porcentaje de éxito en estos tratamientos? -Los
porcentajes de éxitos dependen de las condiciones que presente
cada paciente. En nuestra unidad el GIFT alcanza un 32 por
ciento, para el FIV es de un 28 por ciento, el ICSI tiene un
30 por ciento y el SSOFT en sus resultados iniciales ha
alcanzado un 45 por ciento. Por esta razón nosotros preferimos
esta alternativa. Se debe tener claro que no son técnicas
comparables, ya que una mujer que que se someterá a un
ICSI-SSOFT debe tener por lo menos una trompa en estado
normal, cosa que no necesita una persona que va por la
Fertilización In Vitro.
-¿Cuándo se ha probado todo, se les plantea a las
parejas la alternativa de la adopción? -Por supuesto
que sí. Nosotros siempre mantenemos la adopción como una muy
buena alternativa para nuestras parejas. Algunos lo plantean
desde el inicio y eso se respeta absolutamente. Lo que sí
tratamos de mostrarles la gama de opciones que hoy en día
tiene la medicina reproductiva. Es más, en Chile y el mundo
existe la alternativa de donación de gametos. Por ejemplo, si
la mujer es sana y el esposo no tiene espermios, la pareja
puede optar por realizarse una inseminación con espermios de
donantes. Los ovocitos y espermios se obtienen de bancos de
espermios rigurosamente controlados en todas partes del mundo.
Esto es una manera de adopción, claro que se adopta la
mitad.
-¿Cuáles son los valores de estas técnicas
reproductivas? -Por ejemplo una Fertilización In Vitro
tiene muchas etapas, las que dependen de la edad de la
paciente y de otros factores que pudieran complicar el caso.
Los medicamentos son de alto costo, varían entre los 500 y 800
mil pesos, mientras los aranceles médicos son cercanos al
millón de pesos. La hospitalización esta bordeando los 800 mil
pesos. En general, uno habla de dos millones y medio de pesos
aproximadamente por ciclo o técnica. Hoy en día algunas
isapres están accediendo a cubrir parcialmente los costos,
pero ese problema aún no resuelto, aunque muchos de los
procedimientos que hoy se utilizan están bajo códigos
manejados por Fonasa.
-¿En
los hospitales se realiza medicina reproductiva? -Todos
los hospitales tiene en su área de ginecología tratamientos
básicos para la infertilidad. Sólo el Hospital San Borja
Arriarán tiene técnicas de fertilización asistida con un buen
programa que ha tenido excelentes resultados. Lamentablemente
se pueden atender pocos casos para la realidad del sistema
público. |