CONVERSA, HACE
BIEN PARA LA FERTILIDAD
Estudio se
hizo con mujeres que intentaron concebir un hijo durante más
de un año. La tensión y ansiedad que causa la maternidad
frustrada aumentan el riesgo de fracaso. Sin embargo, estos
sentimientos desaparecen con una buena terapia de grupo, lo
cual ayuda a que la afectada se relaje y pueda quedar
embarazada.
Puede corresponder a una ley de Murphy,
pero muchas mujeres que desean quedar embarazadas no lo logran,
aunque lo intenten por todos los medios, incluida la ayuda
médica. Basta que se den por vencidas para que queden esperando
un hijo o hija. Es como si la tensión que provoca la maternidad
frustrada no les permitiera concebir, situación que los médicos
han observado con frecuencia y que ahora acaba de ser confirmada
por investigadores de la Escuela de Medicina de la Universidad
de Harvard, en Estados Unidos.
El equipo
de expertos demostró que cuando estas mujeres asisten a
terapias de grupo para hablar de su problema, las tasas de
embarazo se pueden incluso duplicar, a pesar de que no reciban
ningún tratamiento médico."Se trata de un trabajo muy
interesante y prometedor, ya que presenta argumentos muy
válidos que confirman lo que hemos observado en las parejas",
afirma el doctor Sergio Cheviakoff, jefe de Ginecología y
Obstetricia del Hospital Clínico de la Universidad de Chile.
"En
nuestro servicio también tenemos asesoría de sicólogos para
casos en que se agotan todos los estudios de infertilidad, y
no hay una causa clara por la cual la mujer no puede
embarazarse".
EL
PODER DE LA PALABRA
En esta
investigación, que aparecerá publicada en la edición de abril
de la revista Fertility and Sterility, se observó a 184
mujeres que habían tratado de quedar embarazadas durante uno o
dos años.
"Trabajos
previos habían demostrado que estas mujeres se tornaban
depresivas entre el segundo y tercer año de intentos por
quedar embarazadas", explica la doctora Alicia Domar, quien
dirigió el estudio. Para ella, esta investigación es en parte
un esfuerzo para detener esa depresión.
Las
mujeres fueron asignadas al azar a un grupo de control o a uno
de dos grupos de terapia, que sesionaron dos horas semanales
durante diez semanas. En el primer grupo de terapia, de tipo
tradicional, las mujeres hablaban acerca de sus sentimientos
con respecto a la infertilidad.
El otro
era un grupo que participaba de una terapia llamada de "mente
y cuerpo". En él, las participantes aprendían a manejar el
estrés y las emociones negativas, como el enojo y los celos
que surgían de su imposibilidad de quedar
embarazadas.
Un año
después de haber participado en las sesiones se descubrió que
un 55 por ciento de las mujeres del grupo "mente y cuerpo" y
un 54 por ciento de las del grupo de terapia tradicional
lograron embarazarse, comparado con sólo el 20 por ciento del
grupo de control.
La
profesora Mary Lake Polan, académica del Departamento de
Ginecología y Obstetricia de la Universidad de Stanford, se
muestra impresionada con el estudio: "Instintivamente uno sabe
que existe una relación entre el estrés y la fertilidad, pero
documentarlo es diferente, y este es un muy buen trabajo que
demuestra la efectividad de esta dependencia".
Aunque los
investigadores sospechaban los resultados, no pensaron que
éstos serían tan categóricos, por lo que ahora están
proyectando nuevos estudios aún más específicos sobre la
materia.
FACTORES
Según el
doctor Cheviakoff, existen elementos fundados por los cuales
la terapia sicológica puede servir. "Cuando surge el problema
de la infertilidad, la mujer se pone tensa y muchas veces esto
lleva a que la frecuencia de relaciones sexuales disminuya, lo
que no la ayuda a embarazarse. Además, a veces se agregan
alteraciones hormonales causadas por la angustia y la
depresión en que cae la afectada, lo cual puede impedir la
ovulación", comenta.
El
especialista chileno confiesa que los factores sicológicos
pueden ser muy potentes y que no es raro ver que una mujer que
quiere quedar embarazada y no puede mientras vive con sus
padres, quede esperando de inmediato al irse a vivir con su
pareja.
En otras
palabras, todo apunta a que el cambio de un factor ambiental
muchas veces puede solucionar un problema de infertilidad,
aunque el doctor Cheviakoff recalca que "primero se deben
agotar todos los estudios médicos".
ORIENTACIÓN
La terapia
sicológica resulta fundamental. Para Alicia Mescki, terapeuta
familiar del Centro Sicológico de la Universidad Católica, el
estudio realizado en Estados Unidos es "un trabajo
maravilloso, que viene a confirmar que existe una relación
indisoluble entre lo biológico y lo emocional, formando ambas
partes un todo".
Según la
profesional, esta integración es aún más importante "en temas
como la sexualidad y la maternidad, que en la mujer tienen un
fuerte componente emocional que lo abarca todo, ya que se
produce una sensación de impotencia e incomprensión por no
poder cumplir con el rol cultural e histórico de ser madre, lo
cual para ella es tremendo".
Alicia
Mescki opina que es importante realizar cualquier tipo de
trabajo terapéutico que permita mejorar la autoestima, factor
que en la mujer está muy ligado a la maternidad y al hecho de
ser buena madre: "Es clave que la mujer se sienta valiosa
aunque no pueda ser madre, o aunque haya cometido errores al
ser madre". |