ADOPCIÓN DE
ESPERMIOS
De
las diversas causas de infertilidad masculina, existe una en que el
organismo simplemente no produce espermatozoides. Estos pacientes
azooespérmicos crónicos que deseen ser padres sólo tienen dos
posibilidades: adoptar un niño nacido o inscribirse en lo que hoy se
conoce como Programa de Media Adopción. A juicio de los expertos,
este término resulta menos violento para definir un proceso que pasa
por la compra de espermios a bancos internacionales. En Chile ya hay
casos exitosos.
23.03.2002 Por Jimena Córdova
En
nuestro país, el 40 por ciento de los casos de infertilidad es
masculino. Y la mayoría de ellos no tiene solución, porque hasta
ahora la medicina no ha logrado ayudar a los hombres que son
incapaces de producir espermios. El doctor Rodrigo Hess, presidente
de la Sociedad Chilena de Fertilidad, explica que aquellas
situaciones son escasas: alrededor de un 5 por ciento del total de
hombres estériles.
—La
azooespermia significa que no hay ningún espermio en la eyaculación,
pero un hombre puede ser genéticamente azooespérmico por un problema
obstructivo en el conducto que une la vesícula seminal con la
próstata. Incluso, en ocasiones ese conducto simplemente está
ausente. Ahora bien, la obstrucción también puede tener un carácter
adquirido, es decir, por infecciones. En ambos casos se realiza una
biopsia testicular para rescatar espermios — explica el
profesional.
La
tercera causa es hormonal y se conoce como hipogonadismo. Esta
enfermedad sobreviene cuando la glándula hipófisis envía un estímulo
muy débil hacia los testículos, con el fin de que éstos generen
espermatozoides. Por lo tanto, estos sujetos, denominados
oligoespérmicos, presentan tasas bajísimas en su semen. Para ellos
existe la alternativa de suministrales dosis hormonales suficientes
a objeto de regularizar el abastecimiento. Todas estas
situaciones tienen solución, lo que hace que a los hombres les
cambie la cara.
—Con la
biopsia testicular se realiza un cultivo para aislar las células
espermáticas desde el semen. Generalmente se los separa por unidad.
Esta recuperación de espermios depende de la cantidad que exista,
pero lo usual es que demore una hora. Luego se almacenan para
realizar alguno de los siguientes métodos: un ICSI, inyección
intracitoplasmática, una transferencia a las trompas de Falopio de
la mujer, o una fertilización in vitro dentro de 48 horas. El tiempo
máximo de refrigeración de un óvulo fecundado de esta manera son
cinco días, porque más allá el cigoto ya se ha convertido en embrión
y en Chile no existe una política de congelamiento de embriones
—señala Hess.
Otra
modalidad, aun más rápida, consiste en microinyectar inmediatamente
el espermio extraído en el óvulo de la mujer, con lo cual la
operación completa tomaría alrededor de dos horas.
Pero
hay hombres que sufren el síndrome de Sertoli Solo, debido al cual
carecen de espermios en su organismo. Y aquí hay dos caminos:
adoptar un hijo o bien seguir uno de los llamados Programas de
Mediadopción, o Adopción Antenatal, definido como un acto de la
pareja que decide o bien comprar espermios, u ovocitos, en las
situaciones de infertilidad femenina.
Con
esta alternativa es necesario tener un donante, y lo usual es que se
recurra a algún banco de semen. Si bien se han registrado casos de
donantes emparentados con el paciente, la política de algunas
instituciones se orienta a proveedores no conocidos. Primero, porque
la imputación de paternidad no prescribe, así es que es una materia
expuesta a un sinnúmero de implicancias legales. Segundo, porque se
busca que el donante cumpla no sólo con las demandas fenotípicas, es
decir, que tenga similitudes físicas y sicológicas con el paciente
estéril, sino también que apruebe ciertos estándares de bioseguridad
en relación a tejidos vivos, a saber: descartar hepatitis, sida,
etc.
—En
Chile resulta difícil mantener un banco que cumpla con las normas de
refrigeración, encuestas y baterías de exámenes clínicos a los
donantes, en proporción al número de potenciales clientes. No se
justifica. Hasta hace algún tiempo, tanto en algunas clínicas como
en el hospital San Borja, teníamos nuestro propio banco de
espermios, con dadores nacionales pagados. Recibíamos las muestras,
las chequeábamos, seis meses más tarde volvíamos a examinarlas para
descartar problemas. Sin embargo, muy pocos sumaban a esta primera
barrera de clasificación requisitos deseables en torno a monogamia,
buenas costumbres y cualidades intelectuales —cuenta el doctor
Ricardo Pommer, director del Programa de Medicina Reproductiva del
Hospital Clínico de la Universidad de Chile, San Borja Arriarán, y
jefe del departamento de Obstetricia y Ginecología de Clínica Las
Nieves.
Dichos
parámetros sí serían cumplidos por los bancos internacionales,
porque se trata de instituciones establecidas que han aprobado las
fiscalizaciones sanitarias correspondientes, entre ellas la del FDA
para los bancos estadounidenses, garantizando al cliente una oferta
libre de amenazas vinculadas a la herencia. Este punto es clave,
porque no es tan cierto que en nuestro país hace 10 años sólo se
reclutaba a universitarios como dadores. Había riesgos, porque si
alguien estaba dispuesto a vender semen por 30 mil pesos,
universitario o no, también podía formar parte de una población de
riesgo: ser drogadicto, alcohólico, o bien valerse esporádicamente
del comercio sexual.
Con el
fin de evitar esos peligros asociados a los dadores "espontáneos",
cesó la recepción de muestras en Chile.
Pero
también hubo otra causa: la probabilidad estadística de que medios
hermanos llegaran a encontrarse y formar pareja.
Existe
una proporción que se saca de acuerdo a la población. Por ejemplo,
un donante de California puede embarazar máximo a cinco mujeres
dentro de ese estado, y otro tanto en todo el país. Y estamos
hablando de varios millones más de habitantes que en Chile. Por lo
tanto, acá se hacía muy difícil cumplir esa norma. Sólo era factible
desbloquear a un donante si la pareja quería un hermano para su
hijo.
Todas
estas razones motivaron al doctor Pommer a prescindir de ese mercado
informal chileno. De hecho, en el San Borja ya no están aceptando
donantes, pese a que no faltan quienes se ofrecen anónimamente por
teléfono.
—No es
que busquemos una súper raza, sino más opciones de parecido. Sería
una deformación decir que nuestros pacientes tendrán solamente un
stock de rubiecitos. La ventaja de los bancos internacionales es que
se puede obtener espermios de una tipología muy similar a la del
chileno medio, como es el francés del sur, o el italiano del norte.
Además, estos donantes son profesionales. Es poco probable que un
tipo que recibe tres mil dólares por muestra se exponga a la
promiscuidad. Si va a tener relaciones sexuales, usará doble condón.
Es un tema cultural también —sostiene el profesional.
La
mayoría de los especialistas chilenos operan como intermediarios
entre el paciente y los proveedores: dan las instrucciones para
acceder a ellos, siendo finalmente la pareja la que se contacta por
Internet, elige y compra las muestras. Posteriormente, funcionan
como custodios, o albaceas, del material que llega a Chile para
efectos de aduana, traslados y almacenamiento.
Además,
este procedimiento abarata los costos, pues las instituciones que
ofrecen ejecutar todos los pasos cobran un porcentaje
extra.
A PEDIDO DEL CLIENTE
Existen numerosos bancos de espermios: Cryogenic Laboratories, Xytex, Scandinavian Bank, Fertility Options, Fairfax Cryobanc. Algunos incluso tienen un marketing casi inverosímil: aseguran guardar espermios de premios Nobel.
Por la magnitud de sus archivos, la experiencia en la materia y la rapidez con la cual operan, el más solicitado de los bancos es el California Cryobanc. En su sitio web, Californiacryobank.com, es posible dar con listados de donantes clasificados de acuerdo a un completísimo perfil que incluye datos como raza, color de ojos, hobbies, idiomas que habla, si tiene estudios de posgrado, su timbre de voz y ocupación, entre otros. Si el cliente quiere ver una foto del donante, debe pedir una clave de acceso, previo pago de 20 dólares.
También se informa sobre las cláusulas de confidencialidad, derechos y deberes de las partes involucradas, esto es, donantes, receptores y del niño nacido bajo estos términos. Por ejemplo, respecto de este último, los bancos estipulan que siempre estará en condiciones de conocer a la persona donante. Los archivos serán conservados para este fin, como asimismo por implicancias médicas: el eventual desarrollo de una enfermedad de carácter genético en la adultez. Se descarta la entrega de información para fines legales como, por ejemplo, si alguien inescrupuloso decide averiguar los beneficios económicos que le traería encontrar a su padre biológico.
Una vez aceptados los términos del contrato, se llena una solicitud de compra, a nombre de la pareja y con cargo a una tarjeta de crédito bancaria.
Luego, el banco se contacta con ellos para cerciorarse del destino del envío. Después confirman el despacho, que no tarda más de una semana.
Llegan cinco muestras para igual número de intentos. Estas células son congeladas en el laboratorio del centro médico donde se atiende la pareja, en una solución de nitrógeno líquido a -96 grados Celsius, por lo cual para ellas, teóricamente, no corre el reloj. Se estiman entre un 20 por ciento a un 27 por ciento las posibilidades de embarazo por cada inseminación.
En cuanto a precios, cada muestra cuesta alrededor de 170 dólares, y el transporte, 500 dólares. A esto hay agregar una garantía de otros 500 dólares por los estanques refrigerados en los cuales llega el material. Esta suma se devuelve al comprador, una vez que el embalaje retorna a su origen.
Entonces el costo total por traer las muestras es de aproximadamente mil 800 dólares, de ahí que la mayoría de los bancos de espermios pida un cupo de dos mil dólares en la tarjeta bancaria.
Suena frío, casi de ciencia ficción, pero es a grosso modo el procedimiento para comprar espermios. O más bien adoptar, en el concepto aceptado actualmente por la comunidad científica internacional.
—Nosotros consideramos que la adopción de un ser humano ya nacido es una alternativa súper válida, pero también creemos que el programa de media adopción de espermios tiene la ventaja de que la pareja vive el embarazo desde el día cero, manteniendo el problema inicial en los márgenes de su intimidad —asegura Pommer.
Coincide con este enfoque el doctor David Vantman, director del CER, Centro de Estudios Reproductivos:
—Con las actuales técnicas, es posible incluso depositar la muestra de semen en el tracto genital femenino durante su período fértil, como si proviniera de una eyaculación natural. De manera que la fertilización in vitro y la microinyección, mecanismos que encarecen el tratamiento, no son la única salida. Sin embargo, los tres caminos derivan en darle a la mujer la oportunidad de experimentar todos los cambios habituales en su organismo, le salen estrías, puede vivir el parto, lactar, factores invaluables en términos sicológicos.
¿Y si una mujer soltera quiere ser madre por la vía de la compra de espermios?
—Los bancos están pensados para problemas de infertilidad, y este es un asunto de pareja. Nosotros consideramos que la llegada de un niño se inserta en un proyecto de familia y no funcionamos para el tema de la maternidad individual —sostiene el doctor Vantman, en cuyo centro, al igual que en el Hospital San Borja Arriarán, atienden también a usuarios de Fonasa.
Eso es en Chile, porque en Estados Unidos no está prohibida la maternidad independiente. El caso más célebre es el de la actriz Jodie Foster, quien se dio el lujo de elegir entre un selecto stock de donantes de un banco.
Pero los laboratorios de algunas clínicas no sólo guardan los espermios "importados" para esos fines, sino que también funcionan como depósitos de semen perteneciente a enfermos oncológicos, que, posterior a su tratamiento, deseen ser padres. En esta materia fue pionera la Clínica Las Condes, pero hoy existen más centros privados que ofrecen este servicio.
—Tenemos un sistema de criopreservación de espermios para pacientes oligoespérmicos y para enfermos de cáncer testicular que necesitan ser irradiados, razón por la cual después no van a contar con ellos. En esos casos, gente joven por lo general se guarda las células troncales mientras dura su tratamiento. Acá hay personas cuyos espermios llevaban seis años almacenados y luego los utilizaron para ser padres —cuenta el doctor Luis Roblero, integrante del departamento de Medicina Reproductiva de la Clínica Alemana.
¿Qué pasa con los espermios si el paciente fallece?
—Existe un código muy riguroso en la clínica que ordena la eliminación del stock —afirma.
Lo mismo ocurre en la eventualidad de que se separe la pareja que haya comprado muestras. Los bancos internacionales estipulan que cuando la compra fue llevada a cabo por un matrimonio, el material pertenece a ambos cónyuges y que por ningún motivo alguna de las partes puede considerarse propietaria de los espermios, aunque el cobro se haya cargado a una tarjeta de crédito particular.
En fin, el tema da para el debate, por sus consideraciones culturales, éticas e, incluso, religiosas. Pero hasta el momento, en nuestro país también ha sido una chance viable para varias decenas de parejas.
Testimonio:
"NO NOS CUESTIONAMOS ÉTICAMENTE"
Es en extremo difícil encontrar algún hombre que se atreva a hablar de su problema de infertilidad. A diferencia de las mujeres, en Chile existe un pudor relacionado con una concepción errada de la virilidad. Los propios médicos del área aseguran que en muchos casos la mujer se culpa del problema para evitarle a su marido cualquier tipo de "sanción social".
Algunos hombres no hablan argumentando que su mujer se molestará, los menos reconocen que les da vergüenza. Otros logran soltar palabras a través del teléfono, como Gonzalo, 38 años, ingeniero en informática, casado con Laura, enfermera, 35 años. Su hijo nacido a partir de la compra de espermios tiene actualmente un año.
—¿Cuál fue su reacción al saber que era azooespérmico crónico?
—Primero no lo creí. Pero no por una cosa de orgullo masculino, sino porque nunca había oído acerca de esta enfermedad. Hombres sin ningún espermio en su cuerpo, lo encontraba insólito.
—¿Preguntó en su familia si había antecedentes?
—No, no fui capaz. Cuando el médico me dijo que no era relevante, sentí cierto alivio, porque podríamos mantener el problema en secreto con mi señora. Sin embargo, al tiempo lo conversé con mis padres.
—¿Se plantearon adoptar un niño?
—Sí, pero dijimos: si hoy la medicina permite simular una inseminación natural, sólo que en este caso con los espermios de otra persona, ¿por qué escandalizarse?
—Es decir, no se cuestionaron el tema, ni ética ni religiosamente.
—Fue complejo, porque somos católicos, y la iglesia decía que en nuestro caso la opción era acudir a un hogar de menores. Pero yo no quise negarle a mi mujer la posibilidad del embarazo, porque esta experiencia es parte también del plan de la naturaleza, ¿no?
—¿Lo volverían a hacer?
—Por supuesto. Pronto buscaremos un hermanito para Diego. ¿Sabes?, creo que en un tiempo más mucha gente va a tomar esto con menos aprensiones, porque a nadie le gustaría estar en la situación y sentirse herido, o denigrado, como si fueras un leproso.
—No abundan los hombres con esa actitud...
—Es una tontera, un vicio de egoísmo. Para mí todo esto fue un aprendizaje, pienso que crecí emocionalmente, tratando de superar mis propios prejuicios. Yo estuve con mi mujer no sólo en el parto, sino también en el comienzo del proceso, en la sala cuando fue inseminada. Y nunca nos cuestionamos el procedimiento éticamente. Ahora nos sentimos realizados ambos. |