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Dr. Fernando Zegers
Hochschild Director Científico Unidad de Medicina
Reproductiva Clínica Las Condes
Introducción General Las
Técnicas de Reproducción Asistida Fecundidad
en la Especie Humana El Proceso
de la Fecundación Transporte
Embrionario e Implantación Maternidad
Paternidad y Progenitura Sobre la
Dignidad de la Procreación Anexo: Criopreservación de Células en Estado de
Pronúcleo
Introducción General
El
desarrollo científico y tecnológico es un producto genuino de la
naturaleza humana. El hombre dotado de una inteligencia superior al
resto de los habitantes del planeta, se ha visto permanentemente
afectado por un llamado que nace de su interior y que lo obliga a
descubrir y aventurarse mas allá de los límites que percibe a través
de sus sentidos. Es esta fuerza aventurera la que motivó a nuestra
especie a migrar y poblar las mas vastas geografía, más allá de las
necesidades alimenticias y reproductivas que movilizan a la mayor
parte de los mamíferos. Es también esa fuerza aventurera la que
moviliza al hombre a descubrir los misterios de su propia existencia
así como los del universo entero. La ciencia nace con el hombre como
una herramienta insustituible en el proceso de develar, y de poner
en el conocimiento de todos, la maravilla de nuestra naturaleza.
La
ciencia médica desde tiempos inmemoriales ha contribuido en situar
al hombre como el principal responsable de su destino. La generación
de la vida así como el advenimiento de la muerte, ya no puede tan
sólo entenderse como un mandato divino unidireccional. A la mujer
infértil, hoy la ciencia le permite parir, al moribundo, hoy la
ciencia le permite vivir. Para algunos, la ciencia y la tecnología
moderna los hizo escépticos de una existencia divina. Para otros, la
acción divina persiste, siendo el hombre con su inteligencia y
creciente sabiduría, una expresión más de la presencia de un
ordenador superior.
El
hombre es probablemente el único ser con conciencia de poseer una
existencia que se inicia en un momento determinado y que está
irremediablemente limitada por la muerte. Los seres humanos son
probablemente los únicos con capacidad de entender que su existencia
está ligada a un pasado y un futuro haciendo que su realidad
existencial forme parte de otra mucho mas amplia e inmutable.
De
maneras muy variadas, el hombre tiene conciencia que su única
posiblidad de proyectarse mas allá de su propia realidad, es a
través de la reproducción. Esta característica tan propia de todos
los seres vivos adquiere especial importancia desde el primer
instante en que éste toma conciencia de ser un participante activo
en el proceso generativo de la vida humana. La madre tierra o la
madre mar continúan siendo dos grandes madres, pero desde hace ya
muchos años el hombre se reconoce a si mismo como el agente
principal en la evolución de su propia especie. Así nace su
preocupación por la fecundidad y concentra parte de sus esfuerzos
científicos en estudiar esa materia.
Desde que P. Steptoe y R. Edwards en 1978, lograron el primer
embarazo con técnicas de fecundación in vitro y
transferencia de embriones al útero (FIV/TE), la comunidad
científica se vio conmovida por la posibilidad de intervenir
efectivamente en el proceso reproductivo humano. Miles de parejas
infértiles que hasta ese entonces se veían imposibilitadas para
tener hijos, recurrieron a estos procedimientos como un camino real
y eficiente hacia la paternidad. Una vez más, la ciencia ponía una
nueva tecnología al servicio de la humanidad. En esta oportunidad
sin embargo, el descubrimiento científico, dejó rápidamente de
pertenecer a los científico, pasando de inmediato al dominio
público. Las personas por primera vez, tuvieron acceso a ser actores
conscientes de los procesos biológicos con que se ponía en marcha su
existencia material y naturalmente ello concitó la concurrencia de
las más variadas formas del saber. Así, las diferentes corrientes
filosóficas, religiosas, biológicas y legales han intervenido con
justa razón en el debate y en la relfexión sobre los efectos éticos
y legales que este nuevo descubrimiento aporta a la comunidad.
Comunidad que finalmente se ha visto y se verá en un futuro afectada
por una avalancha de nuevos descubrimientos que el hombre se ha
dado, al abrir la puerta que lleva a la irrenunciable aventura de
descubrir la maravilla de nuestra existencia. Conscientes de ello,
los diferentes actores que forman la sociedad se han dado el trabajo
de normar desde una perspectiva ética la manera como una sociedad
debe avanzar incorporando el desarrollo tecnológico para servir al
bien común. Es así como nace la bioética.
Los principios fundamentales sobre los que se construye la
bioética, (no maleficencia, justicia, autonomía y beneficencia) no
deben disociarse de la ciencia ni del amor ya que son éstos los dos
pilares sobre los que se sustenta la libertad moral de las personas.
Este principio implica que todo ser humano es un agente moral
autónomo merecedor del respeto de sus semejantes. Así, en una
sociedad donde prevalezca el pluralismo religioso y político, ningún
individuo o grupos de personas pueden arrogarse el derecho a imponer
un autoritarismo moral sobre sus semejantes.
A
continuación revisaré algunos aspectos del proceso reproductivo
humano y de la tecnología reproductiva actual con el objeto de poner
los descubrimientos científicos y tecnológicos al servicio de una
bioética moderna acorde con el conocimiento científico
actual.
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principio
Las Técnicas de Reproducción Asistida
Las técnicas de reproducción asistida pueden clasificarse en
dos grandes grupos. La fecundación in vitro con
transferencia de los embriones al útero (FIV/TE) y la transferencia
de gametos a la trompa (GIFT). En ambos procedimientos se estimula
hormonalmente a la mujer para que madure varios óvulos y se
recuperan los óvulos del ovario mediante aspiración folicular por
via transvaginal y los espermatozoides a través de la masturbación o
coito con condón inerte. La diferencia se establece en el lugar
donde ocurre la fecundación. En la FIV/TE la fecundación tiene lugar
en un medio de cultivo que simula el fluído tubárico y los embriones
resultantes son transferidos al útero. El GIFT (procedimiento
aprobado por la Iglesia Católica) que requiere de al menos una
trompa normal donde son transferidos los óvulos y los
espermatozoides procurando que allí tenga lugar la fecundación,
requiere además de un mínimo de espermatozoides con capacidad
fecundante. Ello hace que la mayor parte de las parejas que
requieren de FIV/TE no puedan recurrir alternativamente al GIFT. Las
tasas de embarazo con GIFT son mayores que con FIV/TE y en parte
esto se debe a que la magnitud y complejidad de las enfermedades que
enfrentan estas parejas es menor. Sin embargo, la transferencia de
un número elevado de óvulos, (que constituye una práctica frecuente
en el GIFT), conlleva una tasa de multigestación extrema que es
significativamente mayor, llegando en algunos centros a un 18% de
embarazos triples y cuádruples.
Ambos procedimientos pueden realizarse con gametos
pertenecientes a la pareja o a donantes. Ambos procedimientos pueden
utilizar espermatozoides criopreservados, como es el caso de hombres
que por un cáncer han preservado sus gametos antes de someterse a
cirugías o radioterapias, pero aún no es posible congelar óvulos en
forma segura y eficiente. La congelación de embriones o células en
estado de pronúcleo es materia de controversia actual y será tratado
más adelante.
Entre 1989 y 1995 nacieron en Chile 622 niños como resultados
de procedimientos de reproducción asistida, incluyendo técnicas de
donación de gametos. Un número similar de hombres y mujeres han
visto coronado sus anhelos de ser padres y madres.
Algunas de las enfermedades que más frecuentemente requieren
de FIV/TE son:
En la mujer, daño irreparable de las trompas
de Falopio y procesos inflamatorios severos que cubren de
adherencias los ovarios y/o las trompas. En estos casos la
fecundación in vitro tan sólo provee al óvulo y a los
espermatozoides de un lugar de encuentro, ya que su sitio natural
(la trompa) no está accessible.
En el hombre, fallas testiculares sin
tratamiento médico que impiden la producción de una cantidad normal
de espermatozoides. En el proceso reproductivo espontáneo se
requieren decenas a centenas de millones de espermatozoides. En la
fecundación in vitro regular se requieren centenas de
miles. En los últimos tres años se ha desarrollado una nueva técnica
que permite inyectar bajo visión microscópia sólo un espermatozoide
al interior del óvulo, permitiendo que en hombres cuyo semen no
contiene espermatozoides por destrucción o ausencia de los conductos
de salida, los espermatozoides puedan ser obtenidos directamente del
testículo o sus conductos e inyectados al interior del óvulo.
Treinta y un niños han nacido en Chile como resultado de esta
técnica (ICSI). La reproducción asistida es tambíen una solución
para hombres con enfermedades neurológicas tales como daños
medulares traumáticos, paraplejia y otras enfermedades que aunque
permiten variadas formas de sexualidad, limitan la relación coital,
la eyaculación y por ende la fertilidad masculina.
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Fecundidad en la Especie Humana
En
la mayor parte de los mamíferos inferiores, cuando la hembra está en
calor atrae al macho de una manera irresistible. En algunos casos
basta con la presencia del macho y algunos señales de éste (que son
especie-específicas) para que la hembra ovule en concomitancia con
el coito. De este hecho se pueden obtener dos hembra ovule en
concomitancia con el coito. De este hecho se pueden obtener dos
conclusiones. En primer lugar, que el coito tiene como único fin la
reproducción. El acto sexual está irrenunciablemente unido a la
procreación y de hecho, prácticamente la totalidad de las hembras se
preñan de inmediato. En segundo lugar, la fecundidad o eficiencia
reproductiva es tan elevada que el tiempo requerido de convivencia
entre macho y hembra para lograr el propósito reproductivo es corto.
Dado que en la especie humana el acto sexual no está ligado
exclusivamente a un fin procreativo, es que no existe el mecanismo
mediante el cual la mujer atriaga al hombre de manera irresistible
durante su período fértil. Tampoco existe el rechazo fuera de ese
período. En nuestra especie es el placer generado por la relación
sexual, lo que hace del acto sexual un evento repetitivo en el
tiempo, permitiendo así, que opere una probabilidad matemática de
embarazo a lo largo del tiempo de exposición.
En
la especie humana la fecundidad es el resultado de la interacción
entre una variable biológica expresada a través de una cascada de
reacciones celulares que se ponen en marcha con el coito y una
variable de tiempo expresada por el número de veces en una unidad de
tiempo, por ejemo un año, en que la pareja tiene relaciones
coitales.
Si
100 parejas normales tienen relaciones sexuales en el período
fértil, sólo 30 se embarazan clínicamente en el primer mes, 12.5 el
segundo, 13 al tercer mes y así sucesivamente hasta llegar a 86 al
término del primer año de exposición. Análisis químicos efectuados
en muestras de sangre obtenidas de las cien mujeres expuestas a
embarazo durante el primer mes demuestra que en 68 de las 100
mujeres hubo un óvulo fecundado, que se desarrollo, se implantó en
el útero de su madre y se perdió antes de ser reconocido como un
embarazo clínico. La pérdida embrionaria oculta ocurrió entre siete
y quince días después de la fecundación sin provocar retraso en la
menstruación siguiente. Análisis citogenéticos efectuados en células
embrionarias obtenidas de sangre menstrual demuestran que en más de
70% de las pérdidas, la causa del aborto se debía a errores
cromosómicos ocurridos durante la fecundación y especialmente
alrededor de la singamia. Estos errores son habitualmente
incompatibles con el desarrollo embrionario posterior. Estos mismos
errores cromosómicos son los responsables de otro 15 a 20% más de
abortos que tendrán lugar una vez instalada una gestación
clínicamente evidente (abortos clínicos).
No
es posible estudiar biológicamente el número de fecundaciones
espontáneas que ocurren en parejas normales expuestas a embarazo,
sin embargo, modelos matemáticos sugieren que este evento ocurre
espontáneamente en un 80% de los ciclos de mujeres menores de 35
años que tienen relaciones sexuales no protegidas durantes su
período fértil.
De
los anterior se concluye que nuestra aparente ineficiencia
reproductiva se debe a una alta tasa de pérdidas reproductivas
ocultas que operan en forma implacable como mecanismo de selección
natural. Así, aún en mujeres muy jóvenes no más de un 20% de los
óvulos fecundados espontáneamente en la trompa de Falopio llegarán a
ser un hombre o una mujer.
Implicancias Técnicas y Ético-Legales:
En
procedimientos de reproducción asistida se estimula hormonalmente a
la mujer para recuperar de ella un número mayor de óvulos maduros
susceptibles de ser fecundados con la consiguiente transferencia de
más de un embrión. Las tasas de embarazo clínico están en directa
relación con el número de embriones transferidos. Así, cuando se
transfiere un embrión, la tasa de embarazo es un 10 a 12%,
aumentando a 35% cuando se transfieren tres embriones. Las chances
de embarazo están a su vez en inversa relación con la edad de la
mujer. El número de embriones a transferir representa un arma de
doble filo. Por una parte está la probabilidad de embarazo o
eficiencia reproductiva y por otra parte están los riesgos de
multigestación. En Chile no se desechan embriones de tal manera que
se transfieren a la mujer todos los embriones que se han generado
como consecuencia de la fecundación in vitro. Idealmente,
en mujeres menores de 35 años deben transferirse tres embriones ya
que ello da una tasa de embarazo de 35 a 45% con una tasa de
multigestación extrema (triples o más) de tan sólo un 0.7%. En
mujeres mayores de 35 años las tasas de gestación y multigestación
disminuyen significatívamente debido a una mayor proporción de
óvulos anormales que dan origen a embriones que no tienen
posibilidad de desarrollo posterior. En Chile la mediana en la edad
de la mujer que se somete a estos procedimientos es 34.4 años y un
12% tiene 40 años o más. Es difícil establecer un número ideal de
embriones a transferir. Estudios recientes demuestran que en mujeres
menores de 35 años el 28% de los óvulos tienen alteraciones
cromosómicas incompatibles con desarrollo posterior, esta tasa
aumenta a 48% en mujeres de 38 o más años. Como puede desprenderse
de este análisis, existe una condición biológica que opera en la
naturaleza en forma espontánea al igual que en las condiciones
artificiales generadas durante le fecundación in vitro. El
desarrollo científico ha permitido entender con mayor profundidas el
modus operandi de la naturaleza y adecuarse a esa realidad
en el servicio al hombre. Tanto en el senado como en la prensa se
han vertido expresiones tales como "desecho de embriones,
fabricación de embriones destinados a morir y procurar la muerte
premeditada de embriones". Este último argumento es especialmente
grave ya que ha sido vertido al interior del senado usando como
referencia declaraciones efectuadas por el Dr. Nathanson, un médico
abortero convertido, traído desde Estados Unidos a este país por la
Universidad Católica para hablar de ética en reproducción asistida.
Es
de falsedad absoluta que se desechen embriones y es igualmente falso
que se generen embriones que por la naturaleza del procedimiento
estén destinados a morir. La fecundación in vitro no
produce efectos negativos en al embrión, por otra parte, el útero de
la mujer es capaz de acoger más de un embrión a la vez si es que
estos tienen la capacidad biológica de implantarse. De tal manera
que cuando se transfieren tres o más embriones, la probabilidad de
nidación será el resultado de un lenguaje privado entre éstos y el
útero de la mujer, pero principalmente de la calidad embrionaria que
es el resultado de una realidad biológica y matemática que forma
parte de nuestra naturaleza incambiable. Respecto de los riesgos a
los que se somete una mujer y sus fetos en la multigestación
extrema, ellos serán comentados más adelante en relación a la
criopreservación de células en estado de pronúcleo.
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El Proceso de la Fecundación
En
el hombre, la espermatogénesis es un proceso continuo que se inicia
con la pubertad y que se mantiene a través de un pre programa
relativamente estable de generación y muerte celular. De esta manera
ciclos celulares de aproximadamente sesenta y cinco días mantienen
una población constante de espermatozoides en al interior del
testiculo y en sus conductos de salida.
Cuando una relación sexual tiene lugar en el período fértil
de la mujer, de los 300.000.000 de espermatozoides eyaculados en la
vagina, no más del 30% tienen la potencialidad de sobrevivir. De
ellos sólo centenas de miles participarán en la aventura que lleva
al encuentro del óvulo.
Los espermatozoides producidos por el testículo han
completado su meiosis, es decir, contienen sólo un set de cromosomas
y están por así decirlo preparados para entregar su información
genética al interior del óvulo. Durante su viaje desde la vagina a
la trompa de Falopio, estas células experimentan una serie de
cambios estructurales y funcionales en su esqueleto, cuya única
función es transportar los cromosomas que participarán en la
fecundación. El espermatozoide es un ser vivo cuya identidad
genética es la misma desde que sale del testículo hasta que se
encuentra en el interior del óvulo formando el pronúcleo masculino.
A
diferencia del hombre, la mujer nace con todos los óvulos que
utilizará durante su vida adulta. En su primera menstruación tiene
en sus ovarios aproximadamente 400.000 óvulos y al inicio de cada
ciclo menstrual se reclutan de la población total, una cohorte de
aproximadamente diez a quince óvulos de los cuales sólo uno o máximo
dos será seleccionado como dominante y completará su maduración con
la potencialidad de participar en el proceso reproductivo. El resto
de la cohorte acompañante se reabsorbe y nunca más será utilizado
por la mujer. Con la ovulación, el óvulo dominante sale del ovario y
una vez captado por la trompa de Falopio, el gameto femenino
reinicia su división meiótica expulsando un set de cromosomas. Este
evento se completa con el estímulo provocado por la meiosis como
resultado del envejecimiento ovular. El óvulo envejecido puede
incluso dividirse partenogenéticamente aunque no tenga destino
reproductivo.
El
proceso normal de fecundación se inicia con la adhesión de
espermatozoides a la cubierta más externa del óvulo que contiene
receptores específicos capaces de aceptar espermatozoides o rechazar
a los que no pertenecen a la misma especie. Una vez atravesada esta
cubierta llamada zona pelúcida, la membrana citoplasmática del
gameto masculino se fusiona con la membrana citoplasmática del
gameto femenino. El material genético contenido en la cabeza del
espermatozoide es así incorporado del óvulo.
A
estas alturas del proceso, el óvulo mantiene sus cromosomas intactos
agrupados en un extremo de la célula donde se formará el pronúcleo
femenino. Por otra parte, el material genético contenido en la
cabeza del espermatozoide forma el pronúcleo masculino distante del
pronúcleo femenino. Luego de algunas horas, ambos pronúcleos migran
hacia el centro de la célula. A esta etapa de la fecundación se le
denomina célula en estado de pronúcleo. Como se desprende de la
descripción anterior, la célula en estado de pronúcleo no contiene
aún una identidad propia, es la suma de dos identidades parciales,
la del espermatozoide que no ha cambiado desde que salió del
testículo y la del óvulo. Ambos gametos que son seres vivos y
dotados de sus respectivas identidades genéticas deben morir como
tales para dar origen a un todo nuevo y completo que tiene la
potencia de convertirse en un hombre o una mujer. Dicho proceso de
muerte y renacimiento se denomina singamia que se caracteriza por la
disolución de las membranas que cubrían los pronúcleos femeninos y
masculinos, permitiendo la interacción de la información genética
contenida en dos parcialidades con identidades diferentes para
formar un todo nuevo. Esta es la etapa final de la fecundación que
tan sólo demoró 16 a 20 horas desde el primer contacto físico entre
óvulo y espermatozoide. Para los efectos de este proyecto de ley, se
llamará embrión a este individuo único y completo, jamás visto antes
y que contiene la base informática para desarrollarse como un
embríon, feto, niño y así sucesivamente manteniendo desde esa etapa
y hasta la muerte su misma identidad. Así como la muerte marca el
tiempo en que dejamos de existir, la singamia marca el momento en
que comenzamos a existir como seres humanos en potencia.
Implicancias Técnicas y Éticos-Legales
Las leyes están destinadas a regular las atribuciones,
obligaciones y las formas de relacionarse entre personas de una
determinada sociedad. A pesar de las dificultades filosóficas para
definir desde cuando se es persona, el diccionario de la Real
Academia de le Lengua define persona como "un indivíduo de la
especie humana". En el mismo diccionario se define individuo como
"ser organizado, sea animal o vegetal, respecto a la especie a que
pertenece. Que no puede ser dividido". El artículo 3º del proyecto
de ley en cuestión dice "La ley protege al (individuo o persona) que
está por nacer". La pregunta que debemos hacernos es desde que etapa
de la fecundación se establece una estructura indivisible cuya
identidad se mantiene incambiable hasta nacer y de allí en adelante.
Por cierto ese es el individuo o persona en potencia susceptible de
ser protegido por leyes que rigen a personas. En el proceso de la
fecundación es la singamia el instante que demarca la presencia por
primera vez de un individuo genéticamente único e indivisible
(aunque más tarde en el desarrollo puede dar orígen a dos individuos
idénticos como parte de la gemelación) y que contiene toda la
potencialidad para actualizarse como una persona capaz de ejercer
acciones morales. Es decir, una persona actual. No debe confundirse
lo que es potencialmente un individuo de lo que constituye un
individuo en potencia (verdadero objetivo de los cuerpos legales).
En cualquier etapa previa a la singamia se está frente a la suma de
células con identidades propias. Definir persona en potencia desde
esas etapas sería equivalente a sostener la tesis que el hombre es
el resultado de la suma de identidades diferentes y no una identidad
única personal e inmutable a través de toda su historia.
Los gametos y sus cromosomas presentes en los pronucleos
masculinos y femeninos son tan sólo agentes del proceso
reproductivo. Por cierto un espermatozoide y un óvulo es diferente
de una célula en estado de pronucleo. Sin embargo la transformación
más notable y trascendente se da con la muerte de estos dos agentes
para dar origen a un todo indivisible que tiene un estatus
propio que va más allá del de sus progenitores.
Algunos han argumentado que desde que se fusionan las
membranas citoplamásticas del espermatozoide con las del óvulo (al
inicio de la fecundación) se ha puesto en marcha un proceso
irreversible que merece un trato legal como si fuera una persona en
potencia. aparte de las razones dadas anteriormente, esta tesis
carece de sustento por dos razones más. En primer término con la
fusión de las membranas gaméticas no se ha puesto en marcha un
proceso irreversible. El espermatozoide pude unirse al óvulo pude
verse imposibilitado de formar su propio pronucleo y finalmente
pueden formarse los pronucleos y no ocurrir la singamia. En segundo
lugar, si el proceso fuera irreversible desde la fusión de las
membranas gaméticas, porque no situarlo desde la relación sexual que
ocurriendo en el período fértil de la mujer tiene cerca de un 80% de
chances de que ocurra la fecundación. Más aún, porqué no situar la
irreversibilidad del proceso al momento en que una mujer y un hombre
se desnudan con la intención de tener relaciones sexuales estando
ella en su período fértil. El ciclo vital humano es irreversible. Si
no fuera así, la especie humana habría dejado de existir. La
pregunta que debe contestarse no es desde cuando se ha desencadenado
un proceso irreversible, la pregunta es desde cuando se está frente
a un individuo que aunque pequeño y unicelular es merecedor de la
protección de la ley que rige a seres humanos. La respuesta más
conservadora pero ajustada a la realidad es: desde que se ha
completado la fecundación es decir desde la singamia.
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Transporte Embrionario e Implantación
La
fecundación y los primeros tres días del desarrollo embrionario
tienen lugar en el fluido de la trompa de Falopio. Entre el tercer y
cuarto día, el embrión en un estado de ocho a doce células llega a
la cavidad uterina donde navega por otros tres días más. En este
estado de desarrollo llamado Blastocisto, se abre la zona pelúcida
(eclosión) dejando salir al embrión que por primera vez tomará
contacto con los tejidos de su madre para luego invadirlos en un
proceso llamado implantación o nidación.
La
independencia celular entre el embrión y los tejidos maternos es lo
que ha facilitado la fecundación in vitro ya que ha sido
posible reproducir con exactitud las características físicas y
químicas del fluido tubárico y el ambiente físico de la mujer,
permitiendo de esta manera generar las condiciones ambientales que
hacen posible que la fecundación y los primeros estadios de
desarrollo tengan lugar fuera del cuerpo de la mujer. Cuando los
embriones son transferidos al útero, estos navegan en el interior de
la cavidad durante tres días antes de tomar contacto celular con su
madre. El lenguaje molecular establecido entre el embrión de tan
solo setenta milésimas de milímetro y su madre es poco conocido para
la ciencia médica pero se sabe con certeza que ésta es una etapa
extremadamente selectiva siendo la calidad biológica del embrión el
factor más determinante en que el proceso se complete. La mayor
parte de los embriones generados in vivo e in
vitro no alcanzan el desarrollo celular que les permita
anidarse. No existe manera conocida de facilitar eficientemente este
proceso.
Implicancias Técnicas y Ético Legales:
En
los procedimientos de FIV/TE no se implantan ni se dejan de
implantar embriones. Éstos son sólo transferidos a la cavidad
uterina. La nidación o implantación ocurrirá tres días más tarde
dependiendo de las características propias del embrión y del útero.
La
implantación embrionaria es un proceso invasivo que requiere que la
mujer acepte un ser genéticamente diferente de ella. El endometrio
(nido o revestimiento glandular del útero) acoge al embrión
justamente porque lo reconoce como diferente. La naturaleza
biológica en busca permanente de la diversidad nos enseña que el
endometrio está mejor preparado para aceptar un embrión diferente de
ella que un embrión que comparte sus genes.
El
endometrio adecuadamente preparado se comporta como un campo recién
arado que abres sus brazos acogedores para recibir las semillas que
le trae el viento, las aves y el sembrador. A todas las recibe por
igual, sin juicios ni discriminaciones, de igual manera el
endometrio acoge a cualquier embrión que tenga la capacidad de
desarrollarse.
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Maternidad Paternidad y Progenitura
Existe un número importante de mujeres cuyos ovarios han sido
extirpados por tumores ginecológicos o sometidas a radioterapia por
cáncer. Esto, además de la falla ovárica prematura (menopausia
precoz) hace que mujeres en edad reproductiva sean infértiles por
carecer de óvulos. Estas mujeres jamás serán progenitoras es decir
no podrán dar origen a un hijo que comparte su línea genética, sin
embargo pueden ser madres a través de la adopción de un niño o a
través de la adopción de un óvulo que una vez fecundado in
vitro con los espermatozoides de su marido es transferido a su
útero. Es ella quien lo anida, lo lleva dentro por 9 meses, lo pare,
lo amamanta y lo ama como madre.
Si
el amor maternal o patenral se estableciese a través de un gen
específico transmitido de padres a hijos, ello haría que una madre o
un padre querrían como hijo sólo a aquellos que llevan impreso el
gen del amor paternal, mas aún, no podrían jamás negarse a ese amor.
Por otra parte, un niño podría querer como padre o madre
exclusivamente a aquellos con los que comparte dicho gen. Múltiples
evidencias entre otras la de la adopción de un niño, demuestran que
no se requiere de lazos genéticos para amar como padre o madre.
Desde la perspectiva del niño, tampoco se requieren de dichos lazos
para sentirse parte de una familia ligada fraternalmente. Estudios
colaborativos recientes efectuados en Inglaterra, Holanda, Italia y
España comparan 462 familias establecidas a través de la FIV y
donación de gametos y adopción, con 120 familias sin problemas de
fertilidad. Las encuestas y pruebas sicólogos efectuadas en padres,
hijos (4 a 8 años) y en sus maestras de escuela, demuestran que la
solidez y calor de la estructura familiar, el tiempo de dedicación
de los padres a sus hijos y la percepción de pertenencia del hijo al
núcleo familiar e integración escolar son significativamente mayores
en familias establecidas a través de la FIV y adopción de gametos,
independientemente de la relación contractual de los padres. Estas
evidencias de las ciencias sicosociales nos demuestran que si bien
la materia se renueva a través de la materia (gametos Y genes), es a
través del espíritu que se establecen las relaciones paternales y
maternales. La maternidad es sin duda un estado de gracia que en la
naturaleza se expresa a través de la reproducción pero por ser una
expresión propia del espíritu, trasciende a la materia que le da su
forma.
Los óvulos donados provienen de mujeres que se efectúan
técnicas de FIV y producen un numero mayor de óvulos que los que
pueden utilizar en ese procedimiento, accediendo mediante
consentimiento informado y escrito a donar sus óvulos remanentes. La
donación de gametos es un genuino acto de bondad, de entregar algo
de si, sin esperar agradecimientos y con el sólo objeto de permitir
que un hombre y una mujer que nunca conocerá pueden querer como
padre y madre constituyendo así una nueva familia. La pareja que
recibe gametos lo hace luego de haber superado el dolor de verse
imposibilitada a proyectar su individualidad en la descendencia. La
pareja que recibe ha aceptado que amará como hijo a un niño que no
comparte su pasado genético y al que sólo lo une la voluntad de
amar, reconociendo en él niño, el espíritu del Dios universal que
común a todos los seres humanos, nos hace hermanos e hijos en El.
Así, el proceso de adoptar un gameto requiere de la misma humildad y
renuncia y pasa por el mismo dolor y alegría que al adoptar un niño
ya nacido.
Cada vez que se mira con suficiente profundidad en la
biología de la mujer, uno termina por convencerse que los conceptos
de maternidad y familia a los que podemos acceder de acuerdo a
nuestra naturaleza son infinitamente más amplios que los que nuestra
cultura se ha impuesto. Estoy seguro que aquellos que están
preparados para sentir la presencia de Dios bajo cada piedra del
camino y reflexionar libremente sobre lo que se nos devela a través
de la ciencia, podrán apreciar la amplitud y dulzura conque El nos
acoge a todos, como sus pequeños y más preciados hijos.
Los legisladores se verán enfrentados a la disyuntiva de
legislar en favor de la genética o en favor de la maternidad y
paternidad. Lo que sustenta la familia no es una secuencia
interminable de genes. La familia humana está constituida por padres
madres hijos nietos etc. que expresan la voluntad de asumir dichos
roles. El mecanismo de transferencia genética en los conejos es en
todo similar al humano sin embargo en esos mamíferos no pueden
reconocerse relaciones paternales que subsistan más allá del tiempo
en que las crías tienen dependencia nutricional con sus madres. Los
seres humanos por el contrario se han organizado en torno a
familias, siendo el lazo más potente y evidente el expresado a
través del amor y la voluntad de cumplir con ciertos roles como son
el de padre, madre, hijo, etc.
Respecto de los derechos del niño, adolescente o adulto de
saber si sus padres son a su vez sus progenitores. Esto se da en el
proceso de adopción de un niño de la misma manera que en la adopción
de un gameto a excepción que en la adopción de gametos, el hijo ha
pasado por el vientre de su madre, ha sido parido y amamantado por
su madre y por cierto comparte mayores semejanzas fenotípicas con
sus padres. La decisión de explicar a un hijo que ha sido adoptado o
que se ha recurrido a semillas de donante para su gestación,
continúa siendo motivo de controversia y es enfrentado por cada
familia de la manera que consideran más apropiado para ellos.
En
Chile (1989-1995), más de 170 familias se han constituido a través
de la adopción de espermatozoides y otras 52 a través de la adopción
de óvulos. Esos niños y adolescentes son parte integral de familias
chilenas estables y agradecidas de Dios por habérseles permitido
amar como padres, madres, hijos y hermanos. Nada de esto habría sido
posible sin el desarrollo científico del que hoy somos sus
beneficiarios.
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Sobre la Dignidad de la Procreación
Cada trozo de materia que conforma el universo fue creado de
la nada absoluta y comparte un trozito indivisible del Dios que
precede al tiempo. Todo ser humano es parte de esa naturaleza y
depositario de la dignidad de formar parte del programa divino. El
hombre a diferencia del resto de las materias vivas, tiene
conciencia de su existencia y de su dignidad, pero la conciencia
correcta lo debiera hacer suficientemente humilde como para no
pretender que son sus acciones las que le confieren el carácter de
digno o indigno a la creación. Por cierto, los humanos no estamos
libres de ejecutar acciones carentes de dignidad siendo el castigo
mayor por dischos actos la obscuridad generada, que le impide al
hombre ver y gozar de la dignidad de su propia existencia.
Si
del hombre dependiera la dignidad de la procreación, serían más
dignos los niños nacidos de una relación amorosa que de una relación
violenta, aunque después sobreviniese la calma y el cariño y frente
a la fragilidad e inocencia de un recién nacido, quien se confiere
la autoridad para otorgar o privar al niño de ser parte de la
dignidad de la creación. Es soberbia tan sólo pretender que el
hombre puede cambiar el programa establecido por Dios y es expresión
de soberbia pretender que con nuestras acciones predeterminamos la
dignidad de los demás. Los hombres y las mujeres a través de sus
actos y mediado por sus semillas son los artesanos utilizados por
Dios en la perpetuación del ciclo de vida, los médicos y biólogos
son sus colaboradores, cada uno con sus roles y en la medida de sus
capacidades. La dignidad de nuevo individuo, del que está por nacer,
se establece desde su mismo origen en la singamia no por la voluntad
de sus artesanos sino por la voluntad del Padre que dio inicio a la
creación y que hace posible que cada nuevo ser, refleje de una
manera particular a la individualidad de su materia, una parte
indivisible del espíritu universal que nos hace a todos hijos y
hermanos.
Con frecuencia se escucha el argumento de "los hijos como un
regalo, un don de Dios y no como un derecho de los hombres". Por
cierto los hijos son un regalo y un don de Dios pero ello ni
significa que el hombre no deba trabajar para merecer su regalo. El
buen campesino no se sienta a esperar a que Dios le envíe tomates y
porotos, el buen campesino saca las piedras del potrero, hace los
surcos, siembra con sus mejores semillas y riega la tierra. Sólo
entonces se retira a descansar en paz, sin exigir recompensa de la
tierra que labró, confiado se entrega porque ha hecho bien su
trabajo. Las parejas que con dolor y sacrificio deben trabajar por
un hijo son iguales al buen campesino, trabajan ardua y humildemente
y luego de la transferencia embrionaria se entregan al reposo,
confiados y alegres de haber colaborado con la obre creadora de Dios
sin exigir recompoensa por sus sacrificios.
En
la elaboración del proyecto de ley que regule las técnicas de
reproducción asistida, nuestros legisladores se verán enfrentados a
la difícil labor de prescindir de las pasiones partidistas y
encontrar las maneras en que los miembros de nuestra sociedad puedan
expresar sus más nobles sentimientos del humanismo. Hacer
familia.
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ANEXO: Criopreservación de Células en Estado
de Pronúcleo
La
criobiología ha permitido la preservación de células por tiempos
prolongados manteniendo éstas, sus propiedades biológicas una vez
descongeladas. Se han desarrollado eficientes protocolos de
congelación que permiten someter a células y tejidos a temperaturas
de hasta -160ºC sin afectar su microestructura ni su funcionalidad.
En los últimos años, ésta tecnología ha hecho posible la
criopreservación de espermatozoides, haciendo de la donación del
gameto masculino un procedimiento eficiente y seguro para los
pacientes. Desgraciadamente, aún no se han podido desarrollar con
igual eficacia programas de criopreservación de ovulos. Sin embargo,
ésta tecnología está en plena investigación y se espera que en los
próximos cinco años el congelamiento del gameto femenino se adecúe a
los requerimientos para ser empleado en personas. Sin embargo, la
criopreservación de células en estado de pronúcleo (pronúcleos) y de
embriones de dos a cuatro células ha logrado avances notables en la
última década. Al descongelar pronucleos, las tasas de sobrevida
fluctuan entre un 40 y un 100% Esto tiene que ver más que nada con
el potencial biológica de los pronucleos previo a la congelación. Si
bien no ha sido aún demostrado, es altamente probable que aquellos
pronucleos en los que se detiene el desarrollo son los mismos que
por anormalidades estructurales jamás hubieran alcanzado la etapa de
blastocisto. La tasa de embarazo clínico al transferir embriones que
fueron congelados en la etapa de pronúcleo no es significatívamente
diferente que sin congelación. Por otra parte, la tasa de aborto
clínico es significatívamente menor en la transferencia de embriones
provenientes de pronucleos congelados que en condiciones estandar,
dando así una tasa de nacimientos similar en ambas condiciones.
Como se ha visto anteriormente, la fecundidad en nuestra
especie requiere de una variable de tiempo, es decir, de un cierto
número de intentos de embarazo en un período de tiempo (medido
habitualmente en un año). Parece razonable entonces intentar
incorporar esta variable en los complejos tratamientos de
reproducción asistida. Con la criopreservación, se logra que un
ciclo de estimulación hormonal provea a la pareja de más de un ciclo
de transferencia, aumentando así las posibilidades de embarazo
extendidas en el tiempo y disminuyendo los riesgos, traumatismos
físicos y los costos económicos de cada ciclo de estimulación
hormonal y aspiración folicular. La criopreservación no sólo
representa un benefício en términos de eficiencia reproductiva, sino
que representa además la única manera de evitar la mutigestación
extrema y complicaciones como el sindrome de hiperestimulación
ovárica severa que se ve en un 2 a 5% de los casos y que puede ser
extremádamente grave cuando coexiste con multigestación. La
preservación de células en estado de pronúcleo es la única
alternativa frente a situaciones inesperadas en la mujer como
accidentes vasculares o de otro tipo que hagan imposible la
transferencia embrionaria en ese ciclo.
Si
bien los pronucleos no tienen un estatus propio semejante
al de un embrión, ellos forman parte de un proceso que tiene como
objetivo el llegar a constituir en embrión y son parte de una
cascada de reacciones celulares perfectas en si mismas ya que forman
parte del ciclo interminable de vida. Es por ello que son
merecedores de respeto y protección que se vería sobrepasado si como
consecuencia del congelamiento no pudieran continuar su desarrollo.
Como se vio anteriormente, la criopreservación no parece afectar a
las células que tienen normalidad estructural. De ésta manera, es
razonable pensar que el proceso de congelación lleva consigo una
selección que opera sobre células en estado de pronúcleo que nunca
tuvieron destino reproductivo. Resumiendo, las ventajas de un
programa de congelación son que aumentan las tasas de gestación por
ciclo de tratamiento, reduce el riesgo de multigestación extrema con
el consiguiente beneficio para la mujer, los fetos y los niños. No
representa un riesgo para los pronucleos con potencial
vital. Implicancias Técnicas y Éticos Legales
La criopreservación de pronucleos puede enfrentarse al menos
desde tres perspectivas:
- Como un programa en que se insemina en forma indiscriminada
la totalidad de los óvulos obtenidos, se transfiere un número
limitado de embriones (no más de tres) y se criopreserva el resto
de los pronucleos. Esta política conduciría al incremento
exponencial de pronucleos criopreservados y generaría una
disociación temporal entre los progenitores y sus potenciales
hijos que puede extenderse a varios años, originando riesgos de
pérdida de identidad entre los progenitores y sus pronucleos.
- Como un programa en que se insemina un número limitado de
óvulos con la intención de permitir que la pareja tenga acceso a
no más de un ciclo extra de transferencia con pronucleos
criopreservados acortando el período de disociación entre
pronucleos y progenitores.
- Como un programa en que se recurre a la criopreservación
sólo ante situaciones de emergencia médica tales como: a)riesgos
de hiperestimulación severa como consecuencia de la estimulación
controlada de la ovulación, b) riesgos de multigestación extrema
(gestación triple o más) la que tiene estrecha relación con el
número de embriones transferidos. Esta condición se produce cuando
se fecundan más óvulos que los que se pensó considerando la
calidad de óvulos y espermatozoides c)imposibilidad de transferir
los embriones en situaciones imprevistas en la madre tales como
accidentes, emergencias cardiovasculares etc. d) aunque pertenece
a una categoría diferente, los riesgos de fallas gonadales
prematuras (menopausia precoz) en mujeres casadas harían
recomendable intentar criopreservar pronucleos con objeto de
prolongar el tiempo reproductivo.
Frente a
estas tres perspectivas terapéuticas se propone aprobar un programa
de criopreservación de células en estado de pronúcleo con las
siguientes características:
- Como un programa abierto a todas las parejas que lo
soliciten y que hayan firmado un consentimiento escrito que
certifique haber sido adecuadamente informados sobre la naturaleza
del procedimiento, probabilidades de sobrevida de los pronucleos
al descongelar, chances de embarazo, aborto y malformaciones.
- Como un programa destinado a proveer a las parejas de sólo
un ciclo de transferencia con pronucleos criopreservados. Las
parejas deberán acceder mediante consentimiento escrito a no
someterse a nuevos ciclos de estimulación hormonal hasta no haber
transferidos los pronucleos criopreservados.
La
reglamentación de un programa de criopreservación de células en
estado de pronúcleo no debiera formar parte de éste proyecto de ley
que está destinado a regular las relaciones entre las personas en
potencia o actuales de nuestra sociedad. Sin embargo una materia de
ésta delicadeza debe ser regulada y para ello se propone que las
autoridades sanitarias formen una comisión multidisciplinaria
destinada a reglamentar esta terapéutica.
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