|
 |
| Silvia Kleinkopf y su hijo Ilan. |
 |
| Claudia Ciudad y sus hijos. |
|
Embarazos múltiples
ALERTA CON LA
POLIOVULACIÓN
El
riesgo de embarazarse de más de un niño no está en las técnicas más
sofisticadas de la reproducción asistida, sino en los procedimientos
baratos que inducen a ovular más, y que generalmente son
automedicados o mal indicados. De hecho, los embarazos múltiples han
disminuido en el mundo, mientras que los tratamientos de
fertilización han ido en aumento.
04.05.2002 Por Ana María Barra
En la
especie humana, la posibilidad de tener un embarazo múltiple en
forma natural es un hecho, pero no supera el uno o dos por ciento de
todas las gestaciones. Es algo normal, pero no habitual. Si se da
uno múltiple, generalmente es doble, es decir, puede ser mellizo o
gemelo. Casos con dos niños hacia arriba, cuatrillizos espontáneos,
por ejemplo, pasan a la clasificación de anecdóticos.
No son
casuales cuando han sido producto de un tratamiento en personas con
problemas para concebir, y es en este punto donde actualmente se
genera la discusión.
Recientemente, en un congreso realizado en Buenos Aires sobre
fertilización in vitro y reproducción molecular, los especialistas
coincidieron en que cualquier técnica de reproducción asistida debe
llevar consigo información transparente y completa para todas las
pacientes infértiles. Y una advertencia fundamental es la
posibilidad de una gestación múltiple.
—Dentro
de la medicina reproductiva hay un nivel de baja complejidad y otro
de alta complejidad. En el primero están todas las pacientes que
para su tratamiento necesitan inducción de ovulación, o sea, que
requieren fármacos para poder ovular. Según como sean utilizados
esos fármacos y según qué tan especialista es la persona que los
suministre será el resultado. Actualmente nuestro objetivo es tener
una monoovulación, o sea, tener un solo huevo de buena calidad, con
un buen endometrio para anidar al bebé, y que la paciente se
embarace, es decir, que se dé un ciclo concepcional —explica el
doctor Ricardo Pommer, director del Programa de Reproducción
Asistida del Instituto de Investigaciones Materno Infantil de la
Universidad de Chile, Hospital San Borja- Arriarán, y de la Unidad
de Medicina Reproductiva de Clínica Las Nieves.
Técnicas, fármaco y dosis deben ser apuntandos hacia ese
objetivo, señala el facultativo.
—El
problema es que los fármacos más baratos, y a los que tiene acceso
la mayoría de la población, inducen una poliovulación. El más
frecuente y más usado se llama citrato de clomifeno y su nombre de
fantasía es Zymaquín y Serofene —advierte el
especialista.
Con la
utilización de estos fármacos para los tratamientos de baja
complejidad, el riesgo de un embarazo múltiple aumenta. De hecho,
las cifras relacionadas con ellos son de entre un 27 y un 30 por
ciento de riesgo, un margen demasiado alto.
—Generalmente, estas mujeres a las que se induce su ovulación
van a ovular dentro de su vientre y van a ir a una relación sexual,
ya sea natural o programada, o eventualmente a una inseminación
intrauterina, por lo que uno no puede manejar el número exacto de
huevos que van a ovular. Actualmente, es en este grupo donde tenemos
la gran mayoría de embarazos múltiples. Por eso es importante
desmentir que éstos se deben a procesos de fertilización in vitro,
sino que vienen precisamente de estas técnicas de baja complejidad
—aclara Pommer.
Según
el especialista, la solución estaría en el uso de otros fármacos de
más alta categoría y que en general manejan sólo los especialistas
en el tema reproductivo: la gonadotrofina o los FSH recombinante. El
gran inconveniente de estos inductores de la ovulación es que son
inyectables y que su valor es mucho mayor. Si una inducción se
realiza con el fármaco oral común, costaría aproximadamente seis mil
pesos. Si se efectúa con gonadotrofina, el precio se eleva a unos 90
mil pesos.
—La
gran ventaja del uso de la gonadotrofina es que se puede utilizar de
tal forma de producir una monoovulación. Comparando las cifras en
ambos tratamientos, los resultados son similares en cuanto a número
de embarazos. Pero la diferencia está en que unos son únicos y los
otros múltiples —explica el médico.
OTROS CAMINOS
Hay mujeres cuya dificultad para embarazarse es de complejidad alta. En Chile, la principal causa es el daño irreversible o irreparable en las trompas de Falopio. En estas pacientes se utilizan técnicas reproductivas como la fertilización in vitro o la reproducción asistida ICSI, que se aplica generalmente cuando los problemas son de factor masculino. En nuestro país, dice Pommer, no son más del 10% las pacientes que necesitan fertilización asistida. Eso es importante, recalca, porque demuestra que ser infértil no es sinónimo de recibir fertilización asistida, es decir, hay otras opciones a las que se puede recurrir.
—La ventaja que uno tiene en centros como éste es que podemos ofrecer de la A a la Z, porque uno es de mente abierta —dice el facultativo.
Contando entonces con el dinero necesario para costear los tratamientos de punta, la paciente puede ser inducida para provocar una poliovulación. Se trabaja primero sólo con fármacos inyectables, cuyo costo varía entre los 400 a 700 mil pesos, y el objetivo es tener muchos óvulos.
—La diferencia con los otros tratamientos es que nosotros los aspiramos y los sacamos del organismo. Después los guardamos en nuestro laboratorio y la ventaja de esto es que nos permite manejar el número de folículos que vamos a inseminar. Si el centro en particular no tiene un programa de congelación, generalmente no se ponen a fertilizar más de cuatro ovocitos —explica Pommer.
En una primera lectura, podría pensarse que el éxito de los embarazos estaría directamente relacionado con la cantidad de embriones que se van a transferir. En otras palabras, en una manipulación de los médicos en pro de buenos resultados. Si bien en nuestro país no existe una ley que estipule exactamente cuántos embriones se pueden transferir, sí hay un consenso.
—Eso está eticamente regulado. En Chile existen centros serios y yo diría que son los de la Clínica Las Condes, Clínica Alemana, IDIMI, Clínica Las Nieves, y los de Viña y Concepción. En todos ellos está regulado el tema, por el resto no puedo hablar. Estos son lugares serios y el objetivo es que sean reconocidos como centros buenos por sus éxitos y no porque salen en la televisión con quintillizos —señala Ricardo Pommer—. En ellos no se trabaja con más de cuatro ovocitos y eso significa que no se pueden transferir más de tres embriones, por lo tanto, será muy poco probable un trillizo. Eventualmente podrá darse un mellizo, pero con eso no se supera más del tres por ciento. El objetivo es tener un hijo y sano.
Cada centro tiene un cruce curva donde tiene el máximo de embarazos, pero que sean únicos.
Por ejemplo, si se ponen tres embriones en el programa de la Clínica Las Nieves y en del Hospital Clínico San Borja Arriarán, las posibilidades de que la mujer se embarace son más o menos de un 40%. De este porcentaje total, un 70 por ciento es de embarazos únicos, un 27 por ciento es de embarazos dobles y un tres por ciento es de trillizos. Si se aumenta a cuatro embriones, la posibilidad de embarazo es de un 42%. O sea, se gana muy poco, pero aumentan los embarazos gemelares, triples y hasta cuádruples.
—Cada centro tiene sus curvas donde se mueven, porque si ponen tres obtienen el máximo de embarazos y únicos. Si bien no hay una reglamentación gubernamental y creemos que es necesario que exista, lo que pedimos es que quienes la elaboren dominen bien las técnicas, es decir, que esté hecha por las personas idóneas —exige el médico.
A pesar de que las técnicas más caras son más seguras porque permiten un mayor control de los profesionales sobre los embarazos múltiples, el consejo para las mujeres que tienen que ocupar las más populares es que siempre sea un especialista en reproducción quien les administre los medicamentos. Deben exigir, además, un seguimiento riguroso de la ovulación, dado que de esa manera, si hay más de tres huevos creciendo, y aunque parezca una paradoja, el facultativo debería aconsejar a la mujer que no tenga vida sexual durante ese ciclo.
ESTE SI, ESTE NO...
En Estados Unidos actualmente se utiliza una técnica llamada reducción embrionaria, cuyo objetivo es eliminar embriones que se hayan fecundado de más.
La fetorreducción se realiza principalmente entre la semana 12 y 14. A través de una ecografía, se le inyecta al embrión que está más cerca del ecógrafo una sustancia llamada cloruro de potasio y así se produce la muerte de ese embrión.
—Para nosotros, eso es un asesinato y no estamos en lo más mínimo de acuerdo —enfatiza el doctor Ricardo Pommer.
Es un error pensar que esa es la vía más segura para reducir los riesgos de un embarazo múltiple, puntualiza, puesto que es mucho mejor prevenir y optar por tratamientos que tengan como objetivo la concepción de un solo niño.
SILVIA KLEINKOPF, MAMÁ DE ILA, SAN MARTÍN
“Yo tengo 32 años y nos costó cuatro que naciera Ilan. Un año me cuidé para no tener guagua y dije después va a salir altiro. Estuvimos dos años así y no pasó nada, después estuvimos dos años con tratamiento fuerte. Todos los meses intentando con hormonas. Perdí una guagüita y fue algo terrible. Después nació él, caído del cielo.
El problema lo teníamos los dos, mi marido que no era súper fértil, ni yo tampoco, porque ovulaba mes por medio. Mi marido se tuvo que operar de varicocele, a mí me sacaron tres quistes, un pólipo y estuve con un tratamiento fuerte de hormonas durante dos años para ovular más de lo normal.
Antes de empezar el tratamiento, en todo caso, a mí me explicaron claramente que existía el riesgo de quedar esperando más de un hijo, pero no me importó. Es más, me hubiera gustado que fueran dos, porque yo quería tener familia.
Ahora me doy cuenta, claro, de lo que debe costar tener más de uno. Yo soy de la idea de que con tu pareja tienes el derecho de optar al tratamiento que sea para conseguir el sueño de ser papás. No estoy en contra de las técnicas, la verdad es que si no hubiesen resultado los primeros tratamientos, no hubiera tenido ningún problema en utilizar técnicas más complejas de reproducción asistida.
Mi consejo para las mamás que están en esto es no dejarse abatir por los fracasos y, por supuesto, tener confianza en la medicina y aprovechar las técnicas nuevas que nos ofrece. Vale la pena”.
CLAUDIA CIUDAD, MAMÁ DE QUINTILLIZOS
“Empezamos un tratamiento para tener hijos en el año 96 y después de uno de los tantos intentos, en el verano del 98, me dijeron que yo estaba embarazada.
El problema era que yo tenía una endometriosis muy grave, así es que primero me operaron y después utilizaron una mezcla de varias técnicas de alta complejidad. Yo tenía muy claro cuando empezamos el tratamiento de que había grandes posibilidades de que fueran a nacer más de tres guaguas, así como también sabía cuáles podían ser los riesgos. Y me hicieron hiperovular.
En la primera ecografía había tres bebés, en la segunda cuatro y en la tercera aparecieron los cinco. Estábamos conscientes de la posibilidad de que los niños nacieran con problemas respiratorios, digestivos, a la vista, o a una pérdida, porque iban a ser prematuros, yo los tuve a las 31 semanas.
Nacieron todos bien, aunque tuvieron que estar dos meses en incubadora, pero Abril tiene parálisis cerebral. Y uno sabe que puede ser así, porque nadie puede decir que no te lo plantean desde el principio o que no te lo advierten.
A pesar de todos los problemas prácticos o más cotidianos, estamos felices, yo no sé qué es ser madre de un niño, porque fui primeriza de cinco, así que no me imagino otra cosa. Igual, cuando tienes quintillizos tienes que cambiar el switch, si no, te amargarías, tienes que tener claro que en los primeros años tu matrimonio debe girar en torno a los niños. Si es una posibilidad la de tener más de un hijo, creo que eso no debería ser un impedimento para las parejas que no pueden tener niños intenten con las técnicas que están disponibles. Eso ya depende de lo que cada cual desee o esté dispuesta a asumir, pero yo creo que lo que prima es el deseo de tener familia” |