OTRA PUERTA PARA CONVERTIRSE EN
PADRES
Parejas de bajos ingresos, cotizantes
del sistema público, pueden acceder a un novedoso método de
concepción: la Inyección intracitoplasmática de
espermatozoides. El Ministerio de Salud, a través del
Servicio de Salud Metropolitano Central, aportó este año 45
millones de pesos para el programa.
Giovanni, hijo de Mónica y Marcelo, es el feliz resultado
de la fertilización asistida ICSI (Inyección Intracitoplasmática
de Espermatozoide). El matrimonio llegó al Instituto de Investigación
Materno-Infantil de la Universidad de Chile (Idimi) después
de seis años de intentar un embarazo y luego de dos fertilizaciones
in vitro.
Según estudios de la Organización Mundial de la Salud,
una de cada 10 parejas del mundo tiene algún problema de
infertilidad. En Chile, las estadísticas hablan de que el 10
por ciento de las parejas, en edad fértil, está afectada por
esta situación.
El método de fertilización basado en la inyección
intracitoplasmática de un espermatozoide viene a dar respuesta
al 40 por ciento de los hombres infértiles, cuyos gametos no
son capaces de penetrar las barreras de los óvulos.
"El costo emocional de esta situación es muy grande,
nosotros buscábamos tener un hijo hace seis años -confesó
Marcelo-, intentamos casi todo. Nos sometimos a dos
fertilizaciones in vitro, pero no dio resultado. Por lo tanto,
este programa de fertilización asistida fue para nosotros la
puerta para cumplir el sueño de ser padres".
La experiencia del primer ciclo de tratamiento fue
exitosa, según el director del Idimi, doctor David Vantman.
"De 40 casos se lograron 17 embarazos, de éstos se han
producido seis partos (tres únicos, dos de gemelos y uno de
trillizos). En total, cinco hombres y cinco mujeres. Embarazos
en curso hay siete, y abortos, cuatro", señaló.
La técnica de fecundación in vitro consiste en
facilitar el encuentro entre los espermatozoides y el óvulo
fuera del ambiente natural. Esto ocurre en forma espontánea,
porque la fecundación se produce mediante los mismos procesos
normales que ocurrirían en el tracto genital femenino. La
diferencia con la inyección intracitoplasmática de
espermatozoides radica en el alto nivel de participación que
tienen los especialistas en el proceso de la fecundación. Este
fenómeno consiste en facilitar, mecánicamente, el paso del
espermatozoide a través de las barreras naturales del óvulo,
en casos en que dichos gametos no tengan la condición
biológica que les permita un potencial fecundante normal (que
tengan la fuerza de traspasar las barreras del óvulo y
fecundarlo).
Para poder desarrollar este procedimiento, es
imprescindible disponer de un equipo de micromanipulación de
movimientos finos, con el objetivo de controlar el movimiento
de los gametos de dimensiones microscópicas. Básicamente, se
trata de capturar a un espermatozoide, proceder a la
inmovilización de éste y luego, a través de un sistema de
contención del óvulo, inyectar el espermatozoide inmovilizado
hacia el interior del óvulo, cruzando las barreras naturales
de protección. Con esto es posible obtener fecundación con
resultados de desarrollo normal de embarazo y
nacimiento.
"ME SENTI EMBARAZADA"
Mónica está orgullosa. Mientras amamantaba a Giovanni,
confesó a La Tercera que jamás perdió las esperanzas y que
cuando se enfrentó a este nuevo tratamiento, sabía que iba a
resultar. "Mi fe era tan grande, que cuando me transfirieron
los óvulos fecundados, yo me sentí embarazada. La confirmación
vino 13 días después, pero sentía náuseas y ya tenía antojos",
contó.
El Idimi, unidad que opera en el Servicio de
Obstetricia y Ginecología del Hospital Clínico San Borja
Arriarán, es el único centro de referencia nacional en
tratamientos de fertilidad a pacientes beneficiarios del
Sistema Nacional de Salud. Recibe a todas las parejas que lo
requieran, tanto particulares como derivadas por las
policlínicas o de sus médicos tratantes.
Contra la ley natural
El doctor Luis Jensen, ginecólogo del Hospital José
Joaquín Aguirre, no está de acuerdo con el método ICSI.
Refuta, seriamente, la postura ética de quienes manipulan los
gametos (espermatozoides y óvulos) con fines de
fecundación.
"Una ética utilitarista es la que reina en estas
prácticas. Cualquier técnica de fecundación artificial está
reñida con la ley natural. Se violan las leyes de selección
natural, pues se fuerza una fecundación con gametos que no
están preparados biológicamente para juntarse", sostiene el
especialista."Existe una serie de enfermedades que se
transmiten por los espermatozoides -añade- y que la naturaleza
a través de sus métodos los elimina. Además, los riesgos que
corren tanto las madres como los fetos son muy altos. Yo
pregunto: ¿Qué pasa con los óvulos fecundados cuando se
implantan? La ley de la selva es la que impera, porque sólo
los más fuertes son los que logran vivir. Entonces, llegamos a
la conclusión que el fin de ser padres justifica que mueran
tres o cuatro óvulos fecundados: una ética absolutamente
utilitarista, donde el fin justifica los medios", concluye el
doctor Jensen. |