Dar a luz después de los 30
El
número de mujeres que dan a luz después de los 35 años de edad
aumenta constantemente. Según una estimación, para el año 2000, el
40 por ciento de los partos en el Reino Unido serán de mujeres de 30
y por encima de los 30 años (J Langford, New Generation, vol II,
número 4, 1992). (...).
Ya en 1984, en un hospital de los
Estados Unidos, una cuarta parte de los partos fueron de mujeres por
encima de los 35 (KL Ales y col., Gynecology of Obstetrics, vol.
171, número 3, septiembre 1990).
Las mujeres mayores de 35 (o
a veces más jóvenes) que esperan su primer bebé son automáticamente
asignadas a la categoría de "alto riesgo". El tener un niño después
de los 40 a menudo es visto como temerario. Por lo general, se
espera que las mujeres mayores de 35 años tengan más problemas
durante el embarazo y el parto que las demás: hipertensión,
preeclampsia, diabetes, fibrosis, parto prematuro, placenta previa
(cuando la placenta está en la parte inferior del útero, en lugar de
la superior), placenta abruptio (cuando la placenta se separa
prematuramente de las paredes del útero), distocia (parto difícil) y
operación de cesárea.
Sin embargo, si estudiamos
detenidamente la investigación de la que disponemos, vemos que la
edad en sí misma no constituye un factor de riesgo. Los estudios que
tienen en cuenta la salud de la madre muestran claramente que las
madres más mayores no están necesariamente sujetas a un mayor riesgo
que las mujeres más jóvenes.
En un estudio de 1.328 partos
(KL Ales y col., Surgery, Gynecology and Obstetrics, vol. 171, ya
mencionado) se llega a la conclusión de que "las complicaciones
maternas peripartum importantes no fueron más frecuentes entre las
mujeres de 35 o más que entre las mujeres de edades comprendidas
entre los 20 y los 34 años, si bien el parto operatorio fue
significativamente más habitual. Igualmente, las consecuencias
adversas en bebés no fueron más frecuentes. La mortalidad perinatal
tendió a ser inferior. Además, observamos una tendencia a un menor
número de niños con anomalías congénitas nacidos de las mujeres más
mayores".
Un grupo de investigadores que estudió el
"rendimiento obstétrico" de las mujeres mayores de 35 años en el
"West London Hospital" desde 1980 a 1982 (GM Cario y col., Journal
of Obstetrics and Gynaecology, vol. 5, número 4, 1985) informaron de
que las mujeres más mayores tuvieron, por lo general, embarazos sin
complicaciones. "El índice de mortalidad perinatal en bebés de
madres más mayores (que se corrigió para excluir los que pesaban
menos de 1.000 gramos) no fue superior al de las mujeres más jóvenes
(7.7 por ciento de cada 1.000, en comparación con el 9 por ciento de
cada 1.000 y el 6.4 por ciento de cada 1.000 en 1980 y 1982 de todas
las primíparas en el hospital. No se dieron anormalidades
congénitas, a excepción de un caso de talipes (pie zopo).
Al
parecer, la salud de la mujer es mucho más importante que su edad.
Lo que sí es cierto es que cuanto mayor es una mujer, más
probabilidades tiene de haber desarrollado problemas de salud; los
efectos de un estilo de vida insano a lo largo del tiempo pueden
haber causado daños a la salud; se pueden haber creado
desequilibrios en los niveles de vitaminas y minerales esenciales; y
las mujeres más mayores tienden a tener más peso. Igualmente,
aunque las mujeres mayores quizás no ovulen con la misma frecuencia,
no hay razón para que la edad por sí sola sea motivo de
infertilidad.
De hecho, la organización "Foresight", que
ofrece asesoramiento pre-embarazo para conseguir una salud óptima de
los padres, asegura cosechar excelentes resultados en mujeres
mayores de 35 años y de 40 a 45 años.
Como ya se ha
mencionado, las mujeres más mayores tienen más posibilidades de
sufrir "partos operatorios". En un estudio se observó que las
mujeres mayores de 35 años tienen 6 veces más probabilidades de
sufrir una cesárea (SM Tuck, Maternal and Child Health, abril
1989).
Sin embargo, existen pruebas fehacientes de que esta
afirmación es reflejo de la "angustia de los toco-ginecólogos", más
que un problema inherente. Los investigadores en el estudio del
"West London Hospital" llegaron a la conclusión de que el supuesto
alto nivel de peligro para el niño (que llevó a la intervención) no
se vio reflejado en las mediciones Apgar (un método de evaluación
del estado general del bebé que se realiza inmediatamente después
del parto), el índice de cesáreas de emergencia o la morbosidad
neonatal.
Los autores sugieren que el mayor número de
intervenciones es debido al mayor control electrónico que reciben
las madres. Indican que ciertos "factores emocionales" por parte de
los toco-ginecólogos juegan un papel decisivo en la gestión agresiva
del parto. "Una relativa indicación para una inducción o una cesárea
se convierte en una indicación incuestionable cuando se combina con
una edad avanzada en la madre y un cierto grado de preocupación por
parte del toco-ginecólogo".
Habiendo actuado de guía para
grupos de embarazadas a lo largo de ocho años, la conclusión a la
que yo he llegado es que las mujeres de 35 años no tienen más
probabilidades de sufrir complicaciones que las mujeres más jóvenes,
y que las primeras gestionan el parto igual de bien que las
segundas. No obstante, es conveniente que tengan iniciativa, una
actitud firme, y que estén bien informadas de cara a evitarse
intervenciones innecesarias.
Tanto las matronas que
ofrecen servicios de parto en casa como los educadores de
preparación al parto, cuentan anécdotas positivas de mujeres mayores
que dan a luz en casa. No parece que existan razones para excluir
la posibilidad de dar a luz en casa simplemente en base a la edad.
La salud general de la madre, su estado emocional y su actitud son
factores igualmente importantes.
Al parecer, el factor
crítico en el resultado de un parto, independientemente de la edad,
es una buena salud a través de una buena dieta, ejercicio y cuidados
prenatales adecuados. Gail Sforza Brewer escribe en "The
pregnancy after 30 workbook" (Rodale 1987),"Libro de trabajo para el
embarazo después de los 30"): "Si tienes una buena salud, no existe
una edad a partir de la cual debas abandonar la idea de tener hijos,
solamente por razón de la edad".
NADINE
EDWARDS Traducción: Viviana Diogo
Guinarte.
Publicado en la revista Medicinas
Complementarias nº 71 (http://www.amcmh.org/)
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