23 enero, 2021

A mantener la línea

Hemos estado reflexionando sobre la repentina partida de Suertudo, y por más que le damos vueltas, más nos convencemos que se murió por su manía de comer lo que se le pusiera por delante.
Es que seamos sinceros, mi colega era un glotón de tomo y lomo. Nuestros humanos recién se vinieron a dar cuenta que él solo se comía casi la mitad de la comida que nos daban a los cuatro (si es que no más).
En realidad estaba bastante guatón… y estamos convencidos de que se murió de un ataque al corazón, causado por su gordura.
Una pena, pero esto nos llama a meditar sobre el asunto, y de la importancia de comer lo justo y necesario y no más. Por eso nos estamos declarando en regimen. Mejor pasar un poquito de hambre, que partir antes de tiempo.
Por el momento, y hasta que hallemos una mejor solución, nos encargaremos de hacer las payasadas y jugueteos que han hecho falta estos días. Ayer comenzamos, y el sistema de turnos está dando buen resultado.
La vida sigue ¿no?