- Brevísima Introducción
- ¿Cuándo fue la independencia?
- Entonces ¿Qué @$”*!! celebramos el 18 de septiembre?
- ¿Y por qué el 18?
- Ver todo
Entonces ¿Qué @$”*!! celebramos el 18 de septiembre?
Lo que se conmemora en esta fecha es el primer cabildo abierto, que muchos confunden con la declaración de intención de los primeros patriotas de sacudirnos del dominio español. Pero nada más alejado de la verdad histórica. Resulta que todo parte en la mare patria, España. Allá las cosas estaban color de hormiga, pues a un enano con ínfulas de grandeza y de puro aburrido, se le ocurrió invadir la península. Y para mala suerte de los españoles, el petiso resultó ser un genio militar llamado Napoleón que les dio la pateadura de su vida y metió en cana al mismísimo delfín (o sea, futuro rey) Fernando VII. El asunto escalaría a tal punto que Carlos IV (el rey) abdicó -al igual que su hijo- a favor de Napoleón, quien tuvo la brillante idea de dejar como representante a su hermano, el famoso Pepe Botella. Con ese sobrenombre ya pueden imaginarse las inclinaciones de don José Bonaparte (el borrachín al que hacíamos referencia en la oración anterior).
Mientras tanto las cosas en la colonia no era miel sobre hojuelas. El nuevo Gobernador de Chile era Francisco Antonio García Carrasco Díaz, y parece que era más pesado que paracaídas de plomo y Pepe Cortisona juntos. Por lo menos así lo atestigua la rancia aristocracia local, que no lo pasaba ni con agüita. Y así fue como le pasaron la cuenta cuando estuvo metido en un caso de contrabando (ni idea si estaba involucrado, pero que le costó la cabeza, lo hizo), por lo que el puesto pasó a manos de un tipo ideal para las circunstancias. Alguien dinámico, emprendedor y sobre todo… viejo y manipulable: Don Mateo de Toro y Zambrano.
Y así llegó el famoso 18 de septiembre. A la cita fueron invitadas alrededor de 450 personas (de una población de 30.000) y la esquela con el llamado decía lo siguiente:
“Para el día 18 del corriente, espera a usted el ilustre señor Presidente con el ilustre ayuntamiento en la sala del real tribunal del Consulado, a tratar de los medios de seguridad pública, discutiéndose allí qué sistema de gobierno debería adoptarse para conservar siempre estos dominios al señor Don Fernando Séptimo.”
Más claro echarle agua ¿eh? Pero veamos qué declararon tras la reunión:
“… los electos habiendo prestado juramento de usar fielmente su ministerio, defender este reino hasta con la última gota de sangre, conservarlo al Señor Don Fernando Séptimo y reconocer el Supremo Consejo de Regencia…”
Y blabla. Pero entonces ¿de dónde viene la idea de la independencia? La respuesta, como todo en esta vida, no es simple. En el seno de la élite nacional había muchas tendencias, y una de ellas era la independentista. Pero no todos entendían lo mismo cuando se referían a ella. Gente como O’Higgins pensaban en una monarquía local, mientras que exaltados comunistas/anarquistas/come guaguas como Manuel Rodríguez propendían a un gobierno “democrático” (aunque las clasificaciones actuales tienen poco que ver con las de la época).
Si hay un personaje reconocido como el impulsor de la idea nacionalista, ese es Camilo Henríquez, con su proclama de Quirino Lemáchez. Pero eso es otra historia y es mejor dejarlos con el bichito.


