El Caballo
El Caballo

Soy el caleidoscopio de la mente.
Imparto, luz, color y movimiento perpetuo.
Pienso, veo y me muevo con eléctrica fluidez.
Constante únicamente en mi inconstancia
No me traban las mundanas ataduras
Ni me ponen límite estrechos objetivos.
Sin freno corro por senderos vírgenes.
Indómito mi espíritu,
Mi alma por siempre en libertad.
SOY EL CABALLO

Eres Caballo si naciste entre estas fechas:

25 – 1 – 1906 * 21 – 2 – 1907 – Caballo de fuego
11 – 2 – 1918 * 31 – 1 – 1919 – Caballo de tierra
30 – 1 – 1930 * 16 – 1 – 1931 – Caballo de metal
15 – 2 – 1942 * 04 – 2 – 1943 – Caballo de agua
03 – 2 – 1954 * 23 – 1 – 1955 – Caballo de madera
21 – 1 – 1966 * 08 – 2 – 1967 – Caballo de fuego
07 – 2 – 1978 * 27 – 1 – 1979 – Caballo de tierra
27 – 1 – 1990 * 14 – 2 – 1991 – Caballo de metal
12 – 2 – 2002 * 01 – 2 – 2003 – Caballo de agua

El año del Caballo La personalidad CaballoEl niño Caballo
El Caballo de metalEl Caballo de aguaEl Caballo de maderaEl Caballo de fuegoEl Caballo de tierra
El Caballo y sus ascendentesCómo le va al Caballo en los diferentes años

EL AÑO DEL CABALLO

Un año vivaz y brioso para todos, de vida agitada y rico en aventuras. La gente se sentirá osada, romántica y alegre. Es, decididamente, época de progreso, en la que se nos hará muy agradable seguir el paso ágil del Caballo.

Serán tiempos en que decisiones y proyectos se llevarán a la práctica a gran velocidad y con eficiencia. «Acción» será la palabra clave. Todo está en marcha, y debemos cuidar de no exigirnos demasiado. Será un año muy gratificante, pero agotador.

Euforizante, aunque muchas veces nos frustre, el ritmo de este año pondrá a prueba nuestras reservas de energías y nos dejará con una sensación de agotamiento. Es buen momento para soltar presión y permitirse todos los caprichos con que uno viene soñando desde siempre. Escucha tus sentidos y. por más que el viento cambie constantemente, una vez que hayas olfateado la pista, guíate por tu intuición.

Todo lo que sea planear y postergar quedará a un lado. La influencia impulsiva del Caballo, unida a su confianza en sí mismo, dictará nuestras acciones y emociones. La industria, la producción y la economía mundial estarán en alza. También los ánimos estarán un poco susceptibles en el terreno de la diplomacia y de la política, pero prevalecerá el buen humor.

Hay que hacerse firme, porque el volátil Caballo nos acelerará el pulso e introducirá tensión y estrés en nuestra vida cotidiana. El ritmo del Caballo es rápido, su disposición sanguínea, pero errabunda. Pero su sentido común en asuntos de dinero nos favorecerá. Es una época excelente para empezar algo solo. Este año habrá libertad de movimiento. Ten valor, anímate, y ¡adelante!

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LA PERSONALIDAD CABALLO

Se dice que las personas nacidas en el año del Caballo son alegres, populares y de entendimiento rápido. El Caballo se distingue más por su atracción sexual que por su simple apostura. Mundano y cálidamente atrayente, es muy observador y charlatán. Su naturaleza cambiante puede llevarlo a ser, en ocasiones, corto de genio, precipitado y testarudo. Impredecible, el Caballo es de enamoramientos fáciles, y de no menos fáciles desenamoramientos.
En la mayoría de los casos, el Caballo se irá temprano de la casa paterna; si no, su espíritu independiente lo inducirá a empezar a trabajar o a emprender una carrera desde temprana edad. Aunque aventurero de alma, se distingue por su mentalidad aguda y su capacidad para administrar dinero. Seguro de sí mismo, vivaz y enérgico, impetuoso e incluso temerario, el Caballo se viste en forma llamativa, le gustan los colores brillantes y los diseños vistosos hasta el punto de resultar ocasionalmente charro.

Le gusta el ejercicio, tanto mental como físico. Se lo puede reconocer por sus movimientos, veloces pero graciosos, por la rapidez de sus reflejos y por su prisa en el hablar. Reacciona con celeridad y es capaz de tomar decisiones rápidas. Su mente trabaja con notable velocidad, y compensará lo que le falte de estabilidad y perseverancia mostrándose flexible y de mentalidad abierta. Es básicamente un inconformista.

A los nativos de este signo se los suele considerar los playboys -o playgirls- del ciclo. Les gusta la fanfarria, y están donde está la acción. Son personas decididamente joviales, a quienes les gusta tanto hacer cumplidos como recibirlos. El Caballo es tan hábil en los negocios como en el amor; rápido y brioso, evalúa con astucia las situaciones y es capaz de manipular a las personas tanto como a los acontecimientos.

En el aspecto negativo, el Caballo es impulsivo y terco. Aunque de temperamento explosivo, olvida rápidamente sus estallidos. Es posible, sin embargo, que a los demás eso no les guste y no se recuperen tan rápidamente. Con frecuencia, ese rasgo será causa de que este nativo pierda respeto y credibilidad. Tiende a presionar a la gente, y se inquieta cuando los otros no se desempeñan con la misma rapidez o eficiencia que él. El Caballo exige mucho, pero está dispuesto a dar poco, especialmente en lo que se refiere a su importantísima libertad. En la satisfacción de sus deseos y caprichos puede ser mezquino e infantil. Frecuentemente se muestra olvidadizo y distraído, y tiende a sacar conclusiones precipitadas.

Querrá siempre que las cosas se hagan a su manera. Egocéntrico por naturaleza, le gusta que en casa y en el trabajo las cosas giren en torno de él. Con su notable capacidad de persuasión, se empeñará en atraer a la gente a su manera de pensar. Es un precursor que, haciendo chasquear los dedos y entrechocar los talones, puede convencer de cualquier cosa una vez que comienza a desplegar su encanto. El principal artículo que vende es su personalidad.

Para poder entender realmente a un Caballo, tienes que saber una cosa: él -o ella- cree firmemente en el principio de «la vida, la libertad y la persecución de la felicidad»… ¡de la suya, principalmente! Y si por casualidad tú mismo te has apuntado a estas cosas, pues el Caballo no se interpondrá en tu camino. No es posesivo, desconfiado ni celoso, y solamente se vuelve agresivo cuando no consigue salirse con la suya pese a todos sus intentos.

Su egoísmo rara vez se extiende al aspecto monetario o material de las cosas. Sería más exacto decir que es egoísta con su tiempo, sus afectos, su preocupación por los demás, su disposición a modificar su manera de ser para adaptarse al grupo. No se propone ser deliberadamente desconsiderado; simplemente, no puede esperar a que los demás mortales lo alcancen y se pongan a la altura de su rapidez mental o de su turbulenta actividad física. Por esta razón, aunque pueda sobresalir en alguna actividad, es mal maestro.

La incongruencia del Caballo dimana de sus estados de ánimo cambiantes. Percibe matices que pasan inadvertidos para el resto de sus semejantes y de acuerdo con ello modifica sus evaluaciones. En otras palabras, lo que lo mueve es su sensación de las cosas. No le pidas que explique sus corazonadas ni sus pavorosas deducciones, porque no puede. Tiene la pasmosa habilidad de improvisar mientras se está jugando la partida. Y es frecuente que esté jugando varias partidas al mismo tiempo, y que sea más que capaz de defenderse bien. Una vez tomada, con rapidez, su decisión, respecto de la línea de acción no vacila. Lo encontrarás afanándose a la vez en mil cosas, o totalmente postrado por el agotamiento. Con más frecuencia que a los otros signos, al Caballo se le hace difícil «desconectar», y no es raro que sufra de insomnio.

No tiene nada que ver con el reloj. Un Caballo es incapaz de adaptarse a horarios que él mismo no se haya impuesto, y no siente respeto alguno por los procedimientos estándar. Cuando lo asalta una idea, trabajará veinticinco horas diarias, sin comer ni dormir. Y si el trabajo afloja en la oficina, no tendrá inconveniente en hacer novillos. Él necesita un trabajo estimulante para demostrar su competencia.

Se le ocurren grandes ideas publicitarias, vislumbra enfoques nuevos y dinámicos, resuelve, enmarañados problemas. De modo que si tienes un Caballo trabajando para ti, dale actividades variadas y bastante cuerda, y confíale misiones imposibles. Sus muchas y valiosas condiciones positivas aflorarán cuando se vea en libertad de actuar. Pero, por lo que más quieras, mantenlo ocupado. Si su trabajo no le exige bastante, se desempeñará mal.

Cuando estés hablando con un Caballo, emúlalo: ve rápidamente al grano, porque si no, perderás lo poco que hayas conseguido captar de su atención. Y no importa que tengas que responderle «sí» o «no»: díselo directamente y sin ambages, que él es bien capaz de revisar sus planes cuando encuentran oposición, o de encontrar un camino diferente. Tenerlo pendiente sólo servirá para movilizar lo peor que hay en él. No se ofenderá por tu franqueza, y te agradecerá que seas directo, si eso significa que no quieres hacerle perder el tiempo.

Sería injusto pedir al Caballo que se contenga más de la cuenta o que se guarde sus sentimientos; él necesita expresarse. Si se ve obligado a reprimir sus emociones, es posible que se rebele abiertamente… o que le salga un sarpullido, si es de tipo silencioso. Para él, los procedimientos de restricción y suspenso son mortales.

Además, puede ser un alma tornadiza. Si no puede estar con el ser que ama, ¿por qué no amar a aquel con quien está? De todas maneras, no habrá gran peligro en sus flirteos: los embrollos largos y complicados no le atraen. El Caballo sabe de qué lado de su pan está la mantequilla, y no se dejará atrapar por un contrato unilateral, a menos que la unilateralidad esté de su lado. Tiene multitud de amigos, y día a día los está haciendo nuevos, pero sabe que nunca tiene que confiar excesivamente en ninguno de ellos.

El Caballo puede entrar juguetonamente en tu aburrida existencia, como un radiante día de verano, y desaparecer sin que te des cuenta en el minuto en que apartes los ojos de él. Después, en el preciso instante en que hayas abandonado toda esperanza de volver a tener noticias de él, volverá a aparecerse, retozón, a retomar las cosas donde las dejó, lo mismo que si jamás se hubiera ido.

Rápida para ponerse en marcha y alcanzar el máximo de velocidad, una persona nacida bajo este signo es igualmente rápida para perder interés. Tampoco es capaz de sostener un largo asedio. E indudablemente, no te echará la puerta abajo, como el Dragón. Te dejará su tarjeta y te llamará otro día, cuando tal vez estés más receptivo. Cuando soplan los vientos del cambio, el caballo altera su recorrido.

Aunque la constancia no lo caracterice, tampoco se puede estar seguro de cuándo retomará un Caballo su interés por algo que parecía archivado. Su mente es como un rompecabezas, y en el momento en que encuentra una pieza que va bien, la usa.

Lo mismo que su mejor amigo, el Tigre, se echará bastantes canas al aire en su juventud, pero recordarle sus fallos será inútil. Si hay algo que le disgusta, es volver sobre errores pasados. Con un alegre pero contrito mea culpa, el Caballo se encogerá de hombros y lo anotará en la cuenta de su experiencia. ¡No le puedes pedir que siempre gane! Ya la próxima vez se fijará mejor dónde pisa.

La mujer Caballo es pura vivacidad. Es acre y salada, alegre y bonita, rápida e inteligente. La nativa de este signo puede ser una charlatana irredimible, o también campeona de tenis o corredora en el Gran Premio.

Es capaz de hacerse las uñas, escribir una carta, mirar televisión, hablar por teléfono y ocuparse de los niños, todo al mismo tiempo. Sus ideas de lo que es relajarse pueden ser agotadoras. Gasta sus energías en juegos que al resto de nosotros nos parecen trabajos forzados. ¿Habló alguien de una ascensión al monte Everest? Pues dale un par de minutos para hacer la maleta, que ella se unirá a la expedición.

A la mujer de este signo le encanta que las cosas se hagan; si pudiera, estaría en diez sitios al mismo tiempo, y hay veces en que uno juraría que está compitiendo consigo misma, ya que por ahí no hay nadie más que pueda hacer tantas cosas con semejante rapidez.

Las chicas del signo del Caballo pueden parecer tan blandas como crema batida, y suelen tener un aroma tan fresco como la lavanda, pero por debajo de todo eso tienen una mentalidad afilada como una navaja, acorde con la agilidad de su cuerpo. La mujer Caballo puede ser del tipo yegua mansa o de las fogosas que sacuden, desafiantes, las crines ante el intento de manejarlas, pero jamás le faltará el talento necesario para hacerse valer. Se hace de amigos con facilidad, pero toma a la ligera los episodios románticos. El hogar es una estación de servicio, práctica, cómoda y bien ubicada, donde ella puede cargar combustible y evaluar la situación, pero no la encontrarás aparcada permanentemente en el mismo lugar.

Le gusta lo fresco, lo verde, todo lo que se ve y se oye al aire libre. Tiene mil maneras de reponerse. El bramido del mar, el susurro de los árboles, la magia de los bosques, la majestad de la montaña despertarán su sed de aventura. Y cuando levante vuelo, no es que sea infiel ni indigna de confianza. Está en su naturaleza responder a ese tipo de estímulos. Si la amas y quieres conservarla, no la encierres.

Los Caballos de ambos sexos acumularán riquezas, pero no seguridad. Y no la echarán mucho de menos, porque no les importa tanto. Tienden a exagerar, a deformar la verdad, a improvisar introduciendo mentirillas, y todo eso, a sus ojos, no son defectos, sino subproductos de su imaginación creadora. No se resisten a tomar las riendas, y se agotarán corriendo, por así decirlo, antes que detenerse a escuchar un consejo.

Los orientales creen que, sean cuales fueren las indómitas pasiones del Caballo, se multiplican con creces cuando el nativo lo es del año del Caballo de Fuego, que se da una vez en cada ciclo de sesenta años. El último año del Caballo de Fuego fue 1966, y el próximo será el 2026. Antaño, cuando a las mujeres liberadas y demasiado seguras de sí mismas se las miraba con desconfianza, como perturbadoras y difíciles de casar, se consideraba muy mala suerte tener una hija nacida bajo este signo.

Afirma la leyenda que el Caballo de Fuego consumirá todo lo que encuentre a su paso y hará estragos dondequiera que vaya. Se dice que más de una mujer de este signo ha arruinado la vida de un hombre bueno, debido simplemente a su naturaleza apasionada.

Al varón nacido bajo este signo no se le considera siempre tan malo, e incluso puede ser afortunado, en cuanto puede distinguirse y darse a conocer ya sea por su fama como por su infamia. Por cierto que, lo mismo que el Dragón y el Tigre, se considera al Caballo como un signo fuertemente masculino.

Sin embargo, es raro que la fama y la fortuna del Caballo de Fuego -y lo mismo vale para los de otros elementos- beneficien a su familia inmediata, ya que por lo común abandonan precozmente el hogar. Leónidas Brezhnev, el rey Faisal de Arabia Saudita y Otto Preminger (nacidos todos en 1906) no son más que algunos ejemplos de Caballos de Fuego actuales. Aristóteles Onassis daba 1905 como fecha de nacimiento, pero hay historiadores que dicen que nació en 1906 y, al irse de casa, se aumentó un año para poder conseguir trabajo. Una mirada a su biografía y a su grandioso estilo de vida me inclinan a pensar que era, realmente, un Caballo de Fuego y no una Serpiente.

Del Caballo, animado y afable, se dice que es muy susceptible a los peligros del amor. Es fácil que se pierda completamente si se entrega temerariamente a una relación amorosa: de aquí que pueda pasar por muchos episodios de final desdichado, e incluso por muchos matrimonios y divorcios.

Un Caballo nacido en verano vivirá mejor que los Caballos de invierno. La mejor época de su vida será la edad adulta, cuando tenga la madurez suficiente para aceptar -a regañadientes- la carga de la responsabilidad.

Los mejores compañeros o parejas para el Caballo serán el Tigre, el Perro y la Oveja. A estos les siguen el Dragón, la Serpiente, el Mono, el Conejo, el Jabalí, el Gallo u otro Caballo.

En cambio, no se entenderá con la Rata, a quien tampoco le gusta la modalidad versátil del Caballo, y pueden planteársele conflictos abiertos en su trato con los rígidos nativos del Buey. El Buey exige congruencia, algo a lo cual el Caballo no puede ni quiere acceder.

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EL NIÑO CABALLO

Un niño nacido durante el año del Caballo será animado, bullicioso y mercurial. De personalidad alegre, tendrá un apasionado amor por la vida. Le gustará hacer todo con rapidez y tendrá facilidad para aprender cosas nuevas (muchos niños de este signo son zurdos de nacimiento). Es una criatura que tenderá a ser desobediente, testaruda y voluntariosa cuando se le ponen límites, pero no será un bebé llorón ni quejoso. Vivaz y activo, le encantará la vida al aire libre y si no se le permite el ejercicio y la independencia que necesita, se encargará él mismo de tomárselos.

Aunque es posible que vagabundee por todo el barrio, complaciéndose en los juegos más bruscos, siempre sabrá encontrar el camino de casa a la hora de comer. Su espíritu de inquietud y de búsqueda lo consume, y necesitará estar constantemente ocupado.

Aprenderá pronto a caminar y a hablar, y le hará daño que sus padres lo restrinjan demasiado. Aunque es afectuoso y demostrativo, no le gustará que lo mimen demasiado. Si se ve atado por reglas, normas y horarios estrictos, estallará. Temerario y confiado en su suerte, hará las cosas siguiendo el impulso del momento.

Conviene disciplinar a los niños de este signo, ya que deben aprender a dominar su temperamento volátil y sus tendencias impulsivas. Egocéntrico como es, el realismo del Caballo le permitirá conformarse y adaptarse a la situación una vez que vea que no hay más remedio.

Es indudable que esta osada personita se meterá en mil situaciones difíciles, pero no necesitará que tú lo saques de ellas. Es bien capaz de superar solo el peligro. Aunque no busca deliberadamente las dificultades, no se asusta con facilidad y le gusta librar batalla solo.

En una palabra, que la personalidad pintoresca y vivaz del Caballo animará el hogar donde nazca.

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LOS CINCO TIPOS DE CABALLOS

El Caballo de Metal – 1870, 1930, 1990

Popular, aunque peripatético y rebelde. Demostrativo, impetuoso y osado, será una personalidad sumamente atrayente. Muy susceptible al enamoramiento y muy seductor para el sexo opuesto.

Dotado de una mentalidad fecunda y una intuición aguda, cuando es positivo suele ser sumamente productivo. Será difícil poder mantenerse a su altura, ya que parece que estuviera en todas partes al mismo tiempo.

Como cuenta con la bendición de un gran poder de recuperación, el Caballo de Metal nunca estará mucho tiempo fuera de combate. Anda continuamente en busca de emociones y trepándose a alturas que cortan el aliento.

El Metal lo hace más testarudo y egocéntrico de lo que pueden ser otros Caballos. Capaz de ser una corriente proverbialmente burbujeante, Ilena de brillantes ideas, no se destaca en cambio como administrador. Si su trabajo no le da satisfacciones ni lo divierte, ni lo recompensa con algún tipo de estímulo, se volverá indeciso e irresponsable. No puede vivir de una dieta de rutina diaria, y tampoco funciona si tiene a alguien vigilándolo por encima del hombro. Está constantemente ávido de experiencias y oportunidades nuevas. Si es negativo, tendrá una necesidad irracional de libertad, que no le permitirá establecer vínculos personales profundos por miedo de que puedan limitar su libertad o imponer exigencias a su tiempo.

El Caballo de Agua – 1882, 1942, 2002

Un caballo alegre y vivaracho, con excelente aptitud para los negocios, pero excesivamente preocupado por su propio bienestar, status y comodidad. Es muy adaptable al cambio y capaz de llegar a difíciles arreglos sin que se le mueva un pelo.

Es un tipo de Caballo nómade y puede ser más inquieto que los demás. Amante de los viajes y entusiasta de los deportes, no dejará que la hierba crezca bajo sus cascos.

También es posible que acostumbre cambiar frecuentemente de opinión y que emprenda una línea de acción totalmente diferente, sin molestarse en dar la mejor explicación. Su mente y sus movimientos se rigen por esporádicos estallidos de acción, nerviosa pero inspirada.

Tendrá un delicioso sentido del humor, y cuando se lo proponga podrá ser muy divertido. Elegante y colorido en el vestir, es capaz de discurrir con cualquiera sobre cualquier tema.

Cuando es negativo, es pretencioso e incongruente; además, puede exhibir una deplorable falta de consideración hacia los demás. El Caballo de Agua debe aprender a planear a largo plazo y con dedicación.

El Caballo de Madera – 1894, 1954, 2014

Amistoso, cooperativo y menos impaciente, he aquí un Caballo que puede ser el más razonable del lote. Aún así, se resistirá a dejarse dominar. El elemento madera le permite disciplinar mejor su mente y será capaz de pensamiento claro y sistemático. El Caballo de Madera será de disposición feliz, y muy activo en el ámbito social. Divertido y buen conservador, no es excesivamente egoísta y no estará constantemente buscando los titulares.

Pero como es progresista, moderno y poco dado al sentimiento, dejará de lado lo viejo para dar la bienvenida a lo nuevo. Los cambios y los inventos nuevos seducen su imaginación, y no le acobarda la idea de probar lo no convencional.

Aunque le gustará explorar muchos otros campos, se empeñará en cumplir primero con sus responsabilidades. Fuerte, brioso y entusiasta, el Caballo de Madera no lleva en sí el menor rastro de ociosidad, pero haría bien en aprender a tener mayor cautela y discernimiento.

El Caballo de Fuego – 1906, 1966, 2026

Un Caballo flamante y errabundo, dotado de un intelecto soberbio y de gran magnetismo personal. Se empeña en conseguir los cambios que desea por la fuerza y el puro poder de la voluntad.

Es un doble signo de Fuego (ya que el elemento fijo del Caballo es el Fuego) cuyo producto será un nativo sumamente excitable y de sangre ardiente.

El Caballo de Fuego se altera fácilmente y es demasiado inconsecuente para llevar a cabo tareas repetitivas. Tiene olfato, ingenio y encanto, pero su corriente continua de ideas brillantes lo vuelve sumamente volátil. Su personalidad multifacética necesita multitud de sabores y una gran variedad en su vida. Es más feliz cuando puede llevar una doble o triple vida, o desempeñarse al mismo tiempo en varias profesiones.

Le encantará trabajar, se anticipa a la acción y al cambio, y su trabajo es más eficiente cuando él es el responsable. Es raro que acepte la supervisión de otros, aunque sean sus superiores.

El Caballo de Fuego es un buscador de emociones intensas. En apenas un minuto, puede distinguir y enfrentar toda clase de personas y situaciones. Es hábil para resolver asuntos difíciles pero no desdeña una buena discusión.
Es un tipo de Caballo bien dotado de ingenio e iniciativa.

El Caballo de Tierra – 1918, 1978, 2038

Un Caballo feliz y simpático, más preciso y de movimientos más lentos. Es posible que sea más lógico, pero menos decidido. Antes de actuar, le gusta considerar todos los aspectos de una cuestión.

Con la Tierra como elemento, será menos brusco. Puede calmarse y aprender a respetar los límites cuando es necesario. Ofrece menos resistencia a la autoridad, pero sigue siendo un animal muy sensible, con excelente olfato para las inversiones. Puede devolver la vida a un negocio tambaleante y dar impulso a empresas de avance lento.

Por más que es de los que miran antes de saltar, también es muy antojadizo con pequeñeces, y no le es fácil tomar una decisión. Es posible que en una ocasión se retraiga y en otra acepte más de lo que puede manejar.

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EL CABALLO Y SUS ASCENDENTES

Nacido durante las horas de la Rata – 11 p.m. a 1 a.m.
La cualidad afectuosa de la Rata lo convierte en un Caballo más sociable y divertido. Ambos signos son buenos para la adquisición y administración de dinero.

Nacido durante las horas del Buey -1 a.m. a 3 a.m.
Un Caballo serio y hasta consecuente, quizás, una vez que el Buey consiga amortiguar su inquietud. Tal vez pueda hacer una sola cosa por vez y no se enamore locamente con tanta facilidad.

Nacido durante las horas del Tigre – 3 a.m. a 5 a.m.
Buena combinación de habilidad y osadía. El Tigre tiene la osadía, el Caballo la capacidad de mantenerse fuera de peligro. Ahora, que si la desconfianza del Tigre le permitiera seguir las asombrosas corazonadas del Caballo…

Nacido durante las lloras del Conejo -5 a.m. a 7 a.m.
Un Caballo con un toque de moderación en la acción. Sus gustos, profusos y a veces vulgares, se retinarán gracias al discernimiento del Conejo.

Nacido durante las horas del Dragón – 7 a.m. a 9 a.m.
He aquí un Caballo de carrera, que no puede dejar de ganar… ni de correr, para el caso. Demasiado poderoso para que lo manejen manos inexpertas. Además, sus reacciones tienden a ser excesivas.

Nacido durante las horas de la Serpiente -9 a.m. a 11 a.m.
Esperemos que la Serpiente pueda instilarle algo de su sabiduría. El resultado será un Caballo que quizá se mueva con más lentitud, pero que tendrá más seguridades de éxito, guiado por la Serpiente.

Nacido durante las horas del Caballo -11 a.m. al p.m.
Un pura sangre que realmente sabe lo que hace. Quizá sea de naturaleza muy inquieta y agitada, pero se mueve con una gracia sorprendente. También es engreído e insoportablemente caprichoso.

Nacido durante las horas de la Oveja -1 p.m. a 3 p.m.
Un Caballo menos turbulento, con algo de la condición armoniosa y compasiva de la Oveja. Sigue siendo enamoradizo y afecto a las diversiones.

Nucido durante las horas del Mono -3 p.m. a 5 p.m.
Intensa alianza de agilidad e ingenio. Ambos signos son egoístas y rápidos. Siempre se las arreglará solo. Conversador voluble, a quien será difícil poner límites.

Nacido durante las horas del Gallo -5 p.m. a 7 p.m.
Competente, perceptivo y de disposición sumamente alegre. Con la impávida visión de la vida que tiene el Gallo, jamás necesitará preocuparse.

Nacido durante las horas del Perro – 7 p.m. a 9 p.m.
Un Caballo más fiel y más sincero. Pero, como aquí ambos signos son prácticos, ágiles y mentalmente agudos, es posible que esto lo lleve a ser condescendiente, impaciente y fácilmente irritable.

Nacido durante las horas del Jabalí- 9 p.m. a 11 p.m.
Es más constante y cooperativo, y tiene algo de la sinceridad del Jabalí. Tal vez sea menos cambiante, pero en ocasiones es también demasiado complaciente.

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CÓMO LE VA AL CABALLO EN DIFERENTES AÑOS

Año de la RATA
Será difícil para el Caballo. Problemas y episodios románticos desdichados. Debe evitar los enfrentamientos, especialmente con la ley. Algunos problemas monetarios en la familia. Es una época en que el Caballo debe ser cauteloso y perseverante. No ha de prestar dinero ni pedirlo prestado.

Año del BUEY
Durante este año, la vida correrá mejor para el Caballo. Todavía tendrá que esforzarse para alcanzar sus objetivos, pero le será dado el poder de controlar su propia situación. Lo esperan pocos incidentes adversos, y algunos logros monetarios. Los problemas tienden a venir de hijos y subordinados.

Año del TIGRE
Moderadamente feliz. Sin problemas de salud, tendrá que prever en cambio visitas y gastos imprevistos. Progresos en sus estudios o en los aspectos técnicos de su profesión. Este año, perder los estribos puede llevarlo a disputas y ruptura de amistades.

Año del CONEJO
Para el Caballo, este será un año de suerte, especialmente en lo que se refiere a inversiones. Su vida, sin tener problemas, será complicada. Puede esperar buenas noticias o nuevos miembros en la familia. Un año protegido, durante el cual puede aventurarse donde quiera sin encontrar demasiados problemas.

Año del DRAGÓN
Año variable. Muchos asuntos inciertos y sin definir ponen a prueba la paciencia del Caballo, y las preocupaciones pesan sobre su mente, provocándole problemas de salud. No debe esperar lo peor. La tormenta se disipará y es posible que los daños no sean tantos como se esperaba. Es época de mirar el lado brillante de la vida, cultivar amistades y aplacar a los enemigos.

Año de la SERPIENTE
Ocupado y lleno de complicaciones, impone agotadoras exigencias al tiempo y la energía del Caballo. Las dificultades provienen de socios o amigos, y las demoras son causadas por obstáculos imprevistos. El Caballo contará con el apoyo de su familia pero, pese a todos sus esfuerzos, no puede esperar muchos logros.

Año del CABALLO
Bueno y próspero para este nativo. El hecho de ser reconocido o ascendido le dará satisfacción y felicidad. Sus planes se realizan sin mucho esfuerzo, y tendrá suerte con sus corazonadas. Es también, para el Caballo, un año de susceptibilidad a las enfermedades contagiosas, de modo que no debe visitar enfermos ni exponerse innecesariamente. Tampoco debe romper amistades ni sociedades.

Año de la OVEJA
Un año moderado. Lo que aparece es un cambio de residencia o un viaje largo. Este año, lo bueno y lo malo se equilibran y no hay problemas ni preocupaciones graves.

Año del MONO
Afortunado para el Caballo, ya que se prevén ganancias repentinas o beneficios improbables. Sea lo que fuere lo que busque, podrá encontrarlo, pero también debe cuidarse de accidentes raros que pueden ocurrirle. Puede haber malas noticias en la familia, pero los problemas de otros no lo afectarán personalmente.

Año del GALLO
Un año parejo. Buenas noticias en casa, pero algunas perturbaciones en la carrera. Los problemas con que tropiece no serán graves, pero pueden demorar su progreso, y el caballo tenderá a alterarse fácilmente.

Año del PERRO
Desde el punto de vista académico, un buen año para el Caballo. Pasará con gran éxito sus exámenes o conseguirá un trabajo que buscaba. Personas importantes lo tendrán en cuenta. Se anuncia un pleito en la familia o la partida de un ser amado, pero no se prevén problemas de salud ni dificultades financieras.

Año del JABALÍ
No es un año muy favorable, porque algunos éxitos del Caballo se verán perjudicados por interferencias externas y sus planes y progreso sufrirán demoras por enfermedad. Aparecen obstáculos imprevistos en inversiones y otros proyectos, y el nativo tendrá que enfrentar muchas complicaciones. Sus problemas empezarán a resolverse a comienzos del invierno.

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la rata

el búfalo

el tigre

el gato o conejo

el dragón

la serpiente

el caballo

la oveja o cabra

el mono

el gallo

el perro

el jabalí

 

NOTA: Todas las descripciones de lo signos han sido tomadas del libro “Horóscopos Chinos de Theodora Lau.

 

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