El libre albedrío de no querer crecer

Por estos días he ido internalizando una lección que me ha costado aprender.

Siempre he sentido un impulso irrefrenable a estar mejor. Ha sido mi búsqueda de toda la vida… sin exagerar, creo que es desde los 15 años o un poco más atrás.
A veces me debatí furiosa, rabiosa, buscando en forma frenética por donde estaba la pista, el camino hacia sentirme mejor.
Cuando me encontré con señales luminosas, me llené de esperanzas. Y en esas ocasiones, un poco de calma llenó mi corazón abollado.

Han sido más de veinte años de búsqueda incansable, probando distintos caminos, ensayando distintas técnicas, conociendo diversas escuelas.
Muchas veces en el ínter tanto me tropecé, me caí feo. Me dolió, me sentí oscura, sucia… pero nunca, nunca renuncié. Nunca dejé de creer en el fondo de mi corazón que podía estar mejor conmigo misma.
Con el tiempo he entendido que es mi predilección personal el querer crecer como persona, el querer crecer espiritualmente.
En todos estos años me he ido rodeando de personas que buscan lo mismo, y he ido dejando atrás a aquellos que creen que la vida que conocemos es lo único que hay. Y de tanto dejarlos atrás, a veces se me olvida que existen… hasta que me topo con uno de ellos. O de repente recuerdo que tengo a alguien así muy cerca.

Y entonces miro perpleja a ese alguien… ¿cómo no querer estar mejor?, ¿cómo no querer salirse de la trampa en que vivimos?, ¿cómo no querer ser una persona mejor, más calma, más serena… más luminosa?
¿Cómo no querer sentirse mejor con uno mismo?, ¿por qué se dejan hundir?, ¿por qué no luchan?
¿Por qué creen en todo lo que les dicen? ¿Por qué no se rebelan? ¿Por qué…?

Los miro cómo se mueven en medio de la mugre, cómo se revuelcan en ella.
Para mí lo peor es verlos cómo no se dan cuenta del nivel de suciedad emocional que los rodea, cómo no perciben que se envenenan a diario con las personas que tienen al lado.
Y mientras más entiendo como funcionamos, más me extraña.
Pues nuestro corazón y nuestro cuerpo saben qué es lo que más sano para nosotros… entonces no me cuadra que ellos no se den cuenta de lo mal que están. No los entiendo… no los entiendo…

Si son personas lejanas a mí, me da un poco lo mismo, y sigo mi camino. A veces miro las razones de sus elecciones y ya. Pero si son personas cercanas a mi me cuesta más mantenerme neutral, y me revuelvo inquieta tratando de pensar, ver hacer… algo… lo que sea…
¿Cómo no poder ayudarlos a despertar un poquito que sea?
¿Será posible que reaccionen alguna vez? ¿Cómo tanta ceguera?…

Con todo lo que he aprendido, sé que se puede, que es posible. Que no importa lo que hayamos hecho alguna vez, en esta o en otra vida. Siempre es posible estar mejor, más sanos, más limpios, más claros.
Sólo se trata de querer, de intentarlo, de tener la intención de fondo.
¡Es tan simple!

Pero hay personas que no quieren… y no quieren… y no quieren…

Me resulta tan ilógico pensar que no quieran un pedacito de arco iris en sus vidas, que rechacen a alguien que quiera regalárselos…
Me cuesta tanto aceptar que no tengan ese bichito interior que los mueva a tratar de sentirse mejor consigo mismos… me cuesta, me cuesta, me cuesta…

Pero el libre albedrío existe, y si busco en sus vidas, en sus auras, encuentro la explicación profunda de porqué están como están. Entonces, si logro mirar con total neutralidad, entiendo. Veo.
Pero me vuelve la inquietud.
Así como tienen el libre albedrío de querer seguir igual como están, también tienen el libre albedrío de poder ser mejores personas.
Pero estos seres humanos parecen tener cortada la línea de comunicación hacia esa área de sí mismos. Y no hay nada que hacer al respecto.
Y esto es lo que más me cuesta aceptar.

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4 comentarios en “El libre albedrío de no querer crecer

  1. La verdad y la realidad para cada individuo es diferente, depende de su evolución y aprendizaje, tenemos la capacidad de experimentar y aprender del mundo con la mente, el corazón y el alma, en lugar de enfocarnos en lo mal que están las elecciones de los demás, de que echan a perder sus vidas… mejor veamos aquellas cosas que nos unen (y no las que nos separan), veamos con amor al mundo, todo va hacia la misma meta con diferente camino. Si vemos con amor, en lugar de aislarnos nos abrimos al aprendizaje, no causa estrés, aprendemos de todo y de todos… «quieres ser feliz? espera menos de los demás y exigete mas a ti mismo», no podemos cambiar al mundo, pero si a nosotros mismos, al amar mas, juzgamos menos y transformamos mejor… besos!

  2. Hola Vicky_ft24 que lindo tu comentario.. éste junto al escrito de brujita me hiciron reflexionar sobre algunas cosas que han pasado en mi vida.. y pues que no he tomado la mejor actitud para enfrentarlas.. Aunque parezca mentira, sus palabras las leí en el momento adecuado. Pero eso si como dice brujita -es más fácil decirlo que practicarlo-.. Pero igual hay que sacar fuaerzas hasta del último rincón para salir adelante.
    Gracias 🙂 Un abrazo!

  3. Lo que me he dado cuenta es que la cantidad de trampas que tenemos, que nos llevan a pensar negativo, son más, y más profundas aún de lo que creía.
    Entonces… a limpiar con constancia.

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