¿Tu hijo ve cosas que tú no ves?

Hace ya 8 años que escribí de este tema, pero me siguen pidiendo que haga una guía para ayudar a padres con hijos perceptivos.

En este período algo ha cambiado el escenario: aparte de haber cada día más niños “psíquicos” -prefiero decirles perceptivos-, ahora hay una clasificación psicológica para nosotros, las personas con una sensibilidad extra al común de la gente. Nos llaman personas PAS, personas altamente sensibles.
Hay harto material en la web, es cosa de googlear. Y también hay bastante material sobre niños PAS.
Para mí, esta sensibilidad es equivalente a la habilidad para la música, matemáticas, deportes, letras… cada ser humano tiene un don que desarrollará en su vida. Para nosotros el encargo es hacer algo útil con esta capacidad de sentir más.

Ya llevo tiempo sintiendo que percibir las energías es algo innato en el ser humano, pero algunos desarrollaremos la habilidad, así como otros desarrollarán su talento para la danza o la cocina, o algún deporte.
Por percibir energías hablo de ver al aura, escuchar información, sentir kinestésicamente, oler, tocar, saber algo que no es posible a través de una conversación verbal.
Dentro de esa capacidad innata, está la explicación de por qué todos los bebés y niños perciben los estados emocionales de sus padres y otras personas. Antes que el niño empiece a recibir toda la programación y codificación de lo que es un árbol, una mesa, un ave… siente de manera mucho más amplia que un adulto. Hasta antes que aprenda a leer y correlacionar la palabra árbol con ese objeto gigante que se mueve con el viento… puede observar a ese ser vegetal consciente en todo su esplendor.
Una vez que aprende la palabra árbol, hoja, rama… deja de ver al individuo y comienza a ver lo mismo en todas partes: árbol, hoja rama… Cuando aprende la palabra viento, deja de sentir las sensaciones que éste provoca en la piel y en el pelo.
Cuando aprenda la palabra lluvia, dejará de disfrutarla como esa niña y su primera vez, esa pequeña que se hizo famosa en youtube.
Hasta antes de aprender el lenguaje, el niño percibe la energía directamente, sin un marco regulatorio que le ordene la información: sólo ve colores, masas, nubes, siente texturas, escucha sonidos, experimenta y disfruta de lo que percibe… el lenguaje le va enseñando a darle forma y a asociar lo que percibe a ciertos sonidos y conceptos mentales… y al mismo tiempo va coartando y mutilando la percepción innata de todos los sentidos.

El lenguaje y lo que copia de los adultos que lo rodean lo van guiando hacia dejar de hacer caso de las percepciones de su cuerpo, de su instinto. Ese instinto que nos hace arrancar del fuego antes de alcanzar a pensarlo… Ese instinto que los otros animales tienen intacto, pero que el humano aprendió a bloquear.
(Suelo bromear que el hombre es el único animal que ve el fuego, se queda, se quema… y luego culpa al fuego.)

Cuando entramos al colegio, la instrucción y el adoctrinamiento terminan de hundir la percepción directa, ya no tenemos permiso de usarla.

Entonces… tu hijo, tu alumno, ha percibido naturalmente hasta los 4 años aproximadamente. Y lo que ocurre por estos días es que los niños ya no quieren perder esa habilidad innata, se resisten a que les corten las alas perceptivas.

¿Qué hacer si tienes cerca uno de estos pequeños?

La recomendación general es validarlo totalmente.
Si tienes un hijo que es hábil con las matemáticas, pues buscarás como ayudarlo a que saque partido de su talento; misma cosa si es deportista, o ama las letras, o la música (estas dos últimas opciones aún no son tan aceptadas).
La idea es la misma… buscar cómo ayudarlo a desarrollar su habilidad.

Valida sus percepciones.
Si te dice que vio una niña, y tú no la ves, pregúntale dónde está, cuándo aparece, si puede hablar con ella, si sabe lo que le pasa. Explícale que no la ves ni sientes, pero que escucharás atentamente todo lo que pueda contarte.
Mismo ejercicio si tiene amigos “imaginarios”, que pueden ser duendes, seres de luz, etc.
O si te comenta que sabe de alguien que está enfermo, pregúntale cómo lo sabe, si siente, ve, escucha, si alguna voz le dice.
O si sabe que alguien va a morir… o que vino la abuela ya fallecida a jugar y conversar.
O si mira una foto de ancestros y te dice que es él mismo cuando era un tío abuelo, o una bisabuela.

Como explico en el artículo sobre lo que veo en el aura, percibir las energías directamente es navegar por la internet natural de energía e información. Lo único que hace tu hijo o alumno es estar atento a toda la información que anda dando vueltas desde siempre.
Probablemente el hecho de tener una internet de información digital ha ayudado mucho a que las capacidades perceptivas se re despierten.

Tu pequeño gran ser humano tiene predilección por ciertos canales de youtube y por ciertos temas… navega y googlea en ellas con total naturalidad. Así como lo acompañas a ver contenidos de la internet digital, puedes hacerlo con la internet energética.
Es lo mismo… “cómo arriba es abajo” dice un antiguo principio.
Es sólo que le tememos a la internet energética porque olvidamos que existía. Porque la cultura occidental nos enseñó que no existe, o nos dijo que era “mala” por alguna razón religiosa.

La internet energética se puede googlear mirando, escuchando, sintiendo, oliendo, tocando. Con todos los sentidos. Y también con ese famoso sexto sentido: la intuición.
Tu niño puede tener la capacidad de usar un sentido en particular, o todos ellos.
Ya que siente, huele, escucha, toca y mira con sus sentidos tan abiertos, ciertos lugares le resultarán profundamente desagradables por la cantidad de estímulos presentes: malls, lugares ruidosos, con mucha gente, calles atestadas, lugares con recuerdos dolorosos… y un largo etcétera. Le puede resultar desagradable cierto tipo de ropa, las etiquetas, cierto tipo de música, ciertas personas, ciertas comidas… y otro largo etcétera (en esta lista me describo a mí misma).
A veces el rechazo a lugares o personas es tan visceral, que se pueden llegar a enfermar.

Si tu niño rechaza un lugar o una persona, valídalo! Está sintiendo algo que tú no sientes: un humano o lugar que es potencial peligro.
Probablemente tú también sentiste el aviso, pero hiciste caso omiso. A lo mejor fue un leve escalofrío, una leve señal de alerta, un pinchazo en el estómago.
Pregúntale a tu niño: qué sientes? Lo ves? Lo sabes? Te lo dijeron? Lo supiste? Lo sientes en el cuerpo?
Me puedes describir lo que sientes? Me lo puedes dibujar?
Qué quieres hacer con esto que no te gusta?
Y evalúa como adulto qué hacer… siempre honrando a tu niño.

Si tu niño te pregunta si estás triste, cansado, enojado… reconoce tu estado emocional. Tu niño te ve, te siente y sabe cómo estás.
Y dile: sí, estoy triste, pero es MI problema, y yo me hago cargo.
Así le estás mostrando que es válido sentir emociones, y que cada uno se hace cargo de liberarlas de manera regulada.

Si te dice que alguien está enfermo, pregúntale cómo lo sabe. Si te dice que un profesor no le gusta, si no quiere saludar a un adulto, anda más allá y pregúntale qué siente.
En la medida que se sienta comprendido y validado, contará cada vez más lo que percibe.

Busca orientación de personas neutrales, que no teman a las visiones (habemos unos cuantos). En mi caso, papás e hijos se relajan en consulta al ver un adulto que aprendió a fluir con esta internet energética.
En el grupo de mis queridos brujis, todos llegaron desorientados, sin saber qué hacer con todo lo que sentían, y ahora se han acostumbrado a vivir así, usando toda la información para tomar mejores decisiones.
También puedes ayudarlo a manejar su sensibilidad con flores de Bach y esencias similares.

Permite que tu hijo le saque partido a su percepción, a su sensibilidad. La mayoría de quienes la tenemos necesitamos hacer servicio social. Y requerimos de guías que nos enseñen a navegar por las carreteras de la información energética con confianza y claridad.
Yo tuve un profesor que me llevó de la mano, Harold. Desde entonces llevo años enseñando, porque hay muchos niños y adultos que necesitan esa misma guía.

Percibir auras y energías directamente es honestidad pura… algo que necesitamos mucho en estos días.
Tu niño altamente sensitivo y perceptivo -que se resiste a dejar de percibir- quiere vivir desde la honestidad y transparencia. Quiere traspasar las barreras de las programaciones y acuerdos sociales que nos coartan.
Permítele que extienda sus alas… ayúdalo, guíalo para que lo logre y llegue a ser un adulto libre.

Namasté!

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