El corazón, nuestro cuarto chakra, es una fuente infinita de sabiduría y calma, pero tendemos a creer que es malsano escucharlo y permitir que nos guíe.

Hace unos cuantos meses que les sugiero un ejercicio a los pacientes, para que tomen conciencia si en diversas situaciones actúan y/o reaccionan desde el ego, o desde el corazón.

Es simple: piensa en alguna situación que te aqueje… pon tu mano izquierda a la altura de la boca de tu estómago -sin tocar tu cuerpo-, y siente la energía que emites desde tu tercer chakra. Date unos minutos para sentir, con los dedos, con la palma. ¿Es una energía que se contrae?¿Sientes algún malestar? Eso es tu ego, que contrae, aprieta, limita.

Ahora, pon tu mano frente al corazón, y sigue pensando en tu problema… date unos minutos… que hay debajo de la capa de emociones? ¿Es una energía suave y expansiva? ¿O fuerte y calma? ¿Escuchas alguna palabra que tu corazón te sopla al oído? Esta es la energía de tu cuarto chakra, calma, profunda, fuerte.

Si en cada situación compleja te das tiempo de sentirte y hacer esta prueba, tomarás conciencia que la guía del corazón es calma, luminosa y sabia. Y por sobre todo, ¡simple!

Corazón consciente

 

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¿Ego o corazón?
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