Un día de estos una paciente me comentó sobre una amiga que decía haber sido un personaje de la historia universal. Mis antenas saltaron rápidamente… “quiero conocerla!!, casi exigí. Si fue quien dice ser… fui su madre!”

Lo que sentí en mi corazón en ese momento fue fuerte, se me expandió el 4º chakra a full, y sentía cómo llegaba información a mi 7º. Hasta le comenté a la paciente que algo estaba haciendo su amiga, por la sensación tan fuerte.

Apenas 24 horas después nos juntamos en un cafecito ñuñoíno. Yo iba ansiosa, expectante, y con un dolor de cuello de aquellos, que atribuí a tensión por problemas varios. Pero después asocié que en esa vida me cortaron la cabeza.

Y llegué adonde estaba mi amiga y ella…

Hace unos 8 años atrás me dijeron en una clase de sanación que viví en una corte de un famoso rey, cuya historia yo sabía al dedillo, por ‘curiosidad’ de toda la vida. Si bien mi profesor de entonces corroboró la identidad, nunca me la creí profundamente. No me hacía sentido, o no me la creía por la relevancia de los personajes involucrados. Es tan clásica la broma de que todos fueron reyes en alguna vida pasada, o alguien súper famoso.

Y ahí estaba ella… el día antes le habían mostrado una foto actual mía, y supo de inmediato que fui su madre en esa vida.

Y ahí estaba… la ví, me vió… nos abrazamos largamente… y al tenerla en mis brazos, corazón con corazón, supe que todo era cierto. Las dos fuimos aquellos personajes… la certeza de nuestros corazones fue profunda, nos reconocimos desde el fondo de nuestras almas, de nuestras memorias. Y al tenerla de nuevo en mis brazos, le dije al oído: “eres tú, es cierto, nunca lo creí: eres mi hija!”

Hablamos horas, mirándonos a los ojos, con lágrimas que no dejaban de fluir. Mientras conversábamos, se me cruzaban una tras otras las imágenes de esa vida, escuchaba el sonido de las telas de los trajes, el susurro de los pasos en los pasillos, y las telas otra vez… las voces… y ella. Ella, a quien no vi crecer; la miraba en el hoy, y veía su rostro de adulta de aquella vida, ese rostro que sólo conocí de niña.

En el presente, tenemos la misma mirada, sonrisa similar, y carácter fuerte, tal como en aquella vida. Diseñadoras y brujas las dos. El lazo que nos une es fuerte.

Fue tan profunda la emoción, que días después todavía me remece; veo la fotografía del reencuentro, y vuelvo a sentir en el corazón un júbilo y una nostalgia enormes.

De lo que hablamos las dos, hay más personas de esa corte encarnadas aquí en Chile… por lo tanto algo habrá que resolver, desatar, liberar…

Si bien he reconocido mucha gente de otras vidas, no me había ocurrido que fuera con tanta emoción. En  la medida que aumenta mi conciencia, los recuerdos son cada vez más vívidos, los siento más que los veo.

El regalo de este reencuentro fue una certeza profunda, intensa, inmensa, irrefutable, de que las vidas pasadas son.

También siento que es tiempo que el hombre recuerde totalmente que somos seres multidimensionales. Es tiempo que recordemos quienes fuimos, y quienes somos.

Es tiempo de descorrer totalmente el velo.

Namasté!

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Un reencuentro tras 500 años
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4 pensamientos en “Un reencuentro tras 500 años

  • 5 diciembre, 2012 a las 12:17
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    Que relato tan hermoso. Siempre creí en vidas pasadas y he tenido destellos pero no con la nitidez del tuyo; también he encontrado desconocidos conocidos en algunos lugares. Estoy de acuerdo contigo, es hermoso encontrarse con personas tan cercanas y saber que están bien y son felices.

  • 12 diciembre, 2012 a las 09:37
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    Martha, como digo en el texto, siento que es tiempo de recordar nuestra multidimensionalidad.
    He tenido más recuerdos vívidos, seguiré escribiendo de ellos.

  • 6 septiembre, 2013 a las 16:43
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    hola quisiera saber sobre mis vidas pasadas ero no se como. me puedes ayudar? he tenido sueños muy feos y quiero saber si estam relacionados con eso.
    gracias

  • 6 septiembre, 2013 a las 16:47
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    Llámame en horario hábil para agendar una sesión, si quieres. Atiendo en Ñuñoa, Santiago.

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