Visión unificada

Dibujo 77

Desearíamos que los hechos observados resultaran de la consecuencia lógica de lo observado. En la ciencia el concepto de la realidad sin la creencia que podemos asirla y comprobarla, nos lleva a grandes discusiones y por ello desechamos esa teoría, pero cuando se trata de fenómenos incomprobables físicamente, la armonía interna de nuestro mundo se trastoca y nos llegan las dudas.



El Maestro Interior

Tal vez muchos de los que leen estos textos entienden lo que es sentirse un “bicho raro”.

Esa incomodidad cuando notas que tus palabras o acciones difieren de los de la gran mayoría. Cuando miras y dices “Hmmm, tal vez yo también debería/podría hacer eso”… y te das cuenta que no quieres, que no tiene sentido para ti.

Algunas veces cedemos y seguimos las “reglas” del mundo en el que crecimos.

Tal vez por eso mismo, en ese silencio interno en el que sientes y ves tantas cosas, añoras a alguien que te diga “No estás loco/a. Es real.



Una solicitud inesperada

 

Dibujo 4

Desperté cuando sentí la  su voz casi ahogada:

- Ven por favor… rápido. Me levanté y escuché, no había  persona  alguna allí, me quedé en silencio, sentí que era él nuevamente,  un  túnel se abre y una pequeña luz aparece  abriendo un camino, me introduje en él y allí estaba  sentado en su ¿silla?  Y entonces miré atentamente, esa silla se transformó en mugre, de olor nauseabundo, de color negro azulado y gris, era como una culebra enrollada sobre la cual él estaba sentado, entonces lancé un viento huracanado de  color blanco brillante que barrió esa silla. Ahora lo miré detenidamente, y permaneció sentado en el ¿aire?, pero no, era su cama, estaba sentado en su cama con la cabeza mirando el suelo, muy triste.



Una visita sin ser invitada

Dibujo 2

Llegué a su casa pasé a través de la puerta,  sé que él me siente pero quiere ignorarlo. Hice lo que me enseñó el Maestro, limpié su cuerpo parte por parte como si fuera su enfermera, saqué sus escaras internas, barrí y aspiré cada rincón de su cuerpo dañado y maltratado, lubriqué sus huesos, le di un masaje  sus piernas endurecidas, coloqué aceite del universo, suavicé su columna, limpié sus oídos y le hablé muy cerca sobre su vida; se tranquilizó.



Cambio de frecuencia

29092012439

“Lo real es estrecho, lo posible es inmenso”- Lamartine.

 

Sentí calma, una paz inmensa que se paseaba por mi ser visitando todos mis rincones, era una frecuencia que traía el color, el olor, el sabor, su densidad, su palpitación, como si estuviera sintonizada con el Universo, mi cuerpo no resistía, me dormí en una exquisita suavidad.

Como siempre escuché la voz que me invitaba a seguir entre los árboles, por ese bosque  iluminado, donde el  camino de tierra y color púrpura emerge a cada paso maravillándome con su continuidad, mezclando los colores dorados y naranjas del sol que permanece tras los árboles.



Una noche para contar

Dibujo

Una noche, sin poder dormir del dolor, pensé: ¿Por qué no tendrían personas para conversar durante el día o la noche de manera que nos mantuvieran al tanto de lo que ocurre en el exterior? Las visitas eran muy cortas y me desesperaba tanta cosa en mi mente que no podía contar por estar sin habla. Escuché esa voz en mi mente:

- Llámala, está aburrida,  ha perdido interés en lo que hace, despiértala.

- ¿A quién y cómo lo hago?- pensé asombrada.

- Se asomará luego- me dijo.



Médicos de cuerpo y alma. Una realidad

Dibujo

Sentí  un susurro a mi lado y allí estaba nuevamente, sobre la túnica su manto azul cubría su pecho de modo que los rayos de su corazón se filtraban hacia su rostro dejando ver su mirada profunda y tranquilizadora.

-¿Por qué estás  tan asustada?,  no sigas preguntando lo mismo, confía en lo que escuchas porque soy Yo: te levantarás y harás lo que piensas que no podrías hacer. Juntos haremos maravillas. Te mostraré:

Aquí vez toda esa gente, hombres y mujeres, pero de todos ellos sólo algunos trabajan en realidad (quedó un grupo menor). Algunos vestían de blanco, otros de azul radiante,



Algunas respuestas en el camino

6

Una tarde entre la somnolencia y el aburrimiento, tratando de  guiar la mente que se negaba a ser dirigida y quería ir a cualquier parte, con la respiración a cargo de  esa máquina, con la máscara que cubría mi rostro, sentía que me ahogaba. Las luces de los pasillos se encendían anunciando  la noche. Traté de dormir y olvidar que estaba allí. Una figura de color muy claro se acercó y cuando abrí los ojos estaba El allí, con su túnica blanca y su corazón emitiendo rayos blancos y rosados. Me pareció un sueño, pero luego escuché su cálida voz invitándome a seguirlo, me levante y caminamos por esos pasillos oscuros y silenciosos,